¿Las primeras chispas de una confrontación étnica?

Esa la pregunta que surge al conocerse la forma airada como se enfrentan comunidad y nativos en Julumito, zona rural de Popayán. Este jueves se presentaron roces violentos entre las partes.

En medio de la confrontación que se presentaron ayer en este punto de la zona rural tres personas resultaran heridas, confirmaron las autoridades. / Alexander Paloma y Pacho Calderón – El Nuevo Liberal.

En este punto hay una declarada confrontación entre los pobladores, muchos de ellos fundadores de esta localidad, e integrantes de un novel cabildo indígena, bautizado como San José de Julumito. La razón: la disputa por un amplio predio del lugar, donde yace una edificación donde funcionaba un puesto de salud. Pero que sean las voces de los participantes las que den el contexto de una situación que tiene todos los ingredientes para que desemboque en una tragedia.

“Esos indios son unos abusivos, gente perezosa que viene a ocupar tierras ajenas, acá en Julumito nunca han estado, tengo 47 años de edad, y desde que tengo uso de razón, nunca los he visto acá y ahora, desde hace cinco años, se metieron a la fuerza al puesto de salud, destruyéndolo por completo, quitándonos ese espacio que fue edificado por la comunidad con sacrificio y mucho trabajo, indios delincuentes”, fueron las palabras de Maribel Guzmán, psicóloga que ayer se plantó frente a esta edificación, con un cartel que decía: afuera el cabildo.

Esta misma opinión la expresó una señora que, por miedo, pidió mantenerse en el anonimato, pero que ayer gritaba a la cara de los comuneros su desacuerdo de instalar dicha organización nativa en una zona que, para ellos, nunca fue habitada por aborígenes.






“Ellos se metieron al centro de salud, tumbaron paredes, dañaron la entrada, quitaron ventanas, ahora no hay nada y la gente, que trabajó por años por este lugar, se quedó sin la oportunidad de ser atendida por los profesionales de la salud, que se larguen para otro lado con su cuento ‘chichipato’ de la liberación de la madre tierra, esos son unos descarados que ni saben coger un machete o un azadón para cultivar, descarados. Y si están tan bravos, pues vamos a quemar las instalaciones del Cric, haber si les gusta”, gritaba la señora ante la guardia indígena.

Al final, y en medio de los fuertes comentarios por parte de la comunidad, se presentó la pelea entre estas personas, quienes se atacaron con puños y palos, todo porque este jueves se posesionaba la gobernadora de este cabildo. Para evitar el tránsito de comuneros y de personas, los habitantes bloquearon la carretera con guaduas y alambre de púas.

“Al parecer, hasta 1926 existió un resguardo en la zona, el cual desapreció pero entregaron el usufructo de la tierra a perpetuidad a la parroquia del sitio, pero hace 6 años la presidenta de junta de acción de esa época y también gobernadora inició de nuevo el cabildo, donde un principio hubo mucha gente pero las personas nacidas en Julumito se retiraron en su mayoría, hoy en día el cabildo lo conforma gente de otras partes”, explicó la pobladora que atendió a los medios de comunicación, donde además indicó que la guardia indígena pintó una murales alusivos a sus creencias pero la comunidad corrió luego a quitarlos, pintando de blanco las paredes de la edificación.

Después arribaron funcionarios de la alcaldía, de la defensoría del pueblo así como representante del Cric para entablar un diálogo, con el fin de superar la pelea entre las partes.






Postura de los nativos

El Consejo Regional Indígena del Cauca, Cric, realizó un pronunciamiento sobre lo vivido este jueves en Julumito, indicando que la el predio donde se presenta esta disputa perteneció a sus ancestros y que la lucha regresárselo a la comunidad indígena.

“Que tras varios intentos de la Curia por poner al servicio del negocio inmobiliario tales predios que pertenecen a la comunidad, miembros de la feligresía motivados por sentimientos que estimulan el racismo y la violencia, en repetidas ocasiones han atentado contra la integridad Espiritual, Social y Política de la comunidad indígena. Que tras una conciliación en la casa de la Justicia el Párroco se comprometió a orientar a la feligresía a mantener la armonía y el respeto, tal situación en vez de mejorar, ha empeorad”, reza el comunicado.

Paso seguido, explican que ayer se realizaron la posesión de las autoridades de Quintana, Poblazón, Pueblo Kokonuko y Julumito ante la autoridad administrativa del municipio, en un acto público, amparado por la Constitución y la ley.

“Que ante las provocaciones, amenazas e intimidaciones por parte de algunos miembros de la feligresía solicitamos, la presencia de las organizaciones de base Defensoras de Derechos Humanos y entidades relacionados con el tema”, agrega el comunicado.