Las pirámides de las EPSs y fondos de pensiones

FELIPE SOLARTE NATES

lefelsonat@yahoo.com

El pronto regreso a una cárcel del país de David Murcia, el cerebro de DMG, la mayor de las pirámides que tumbaron billones de pesos a miles de colombianos creyentes en pajaritos preñados, y la manera acaparadora cómo funcionan las EPSs, captadoras de los aportes y recursos de la salud, y los Fondos privados administradores de las pensiones, nos recuerdan que su estructura y funcionamiento son muy similares.

Así como en las pirámides, el grueso de las ‘inversiones’ de las avalanchas de ‘clientes’ deslumbrados por espejismos de riqueza rápida iban a parar a manos de Murcia y otros ‘empresarios’ que las aseguraban en caletas de costalados de billetes y cuentas en dólares para esfumar en paraísos fiscales; en las EPSs y Fondos Privados el grueso de los recursos que afiliados, patronos y el Estado aportan al sistema, paran en manos de grandes grupos económicos y financieros, que trabajan con las millonadas para hacer más plata, comprar más empresas y bancos en el país y el exterior, concentrar las ganancias, repartírselas entre muy pocos y devolverles a los afiliados un pichicato servicio de salud y unas paupérrimas pensiones, después de haberlos engañado para que se desafiliaran de Colpensiones, a la que ahora proponen acabar para quedarse con toda la torta.

Lo que pasa es que pirámides como DMG y DRFE, eran ilegales; pero las de las EPSs y los Fondos privados fueron legalizadas desde que en el gobierno de Cesar Gaviria, se empezó a adaptar la estructura del Estado al neoliberalismo de moda, y al senador Álvaro Uribe, entonces liberal, le correspondió ser ponente de la Ley 100, que entregaba la Salud, hasta entonces un derecho y servicio público, al mercado, a los particulares y grandes grupos económicos para que se enriquecieran con multimillonarios recursos provenientes de los impuestos, más aportes de empleadores y trabajadores.

Con la excusa de que se buscaba ampliar la cobertura de atención, se diseñó el sistema, de tal forma, que para los empresarios de las EPSs, como Palacino de Saludcoop, les era más rentable acumular los miles de millones recibidos del gobierno por el total de afiliados, para ponerlos a trabajar en su beneficio, invirtiendo en negocios como la construcción de sus propias clínicas, laboratorios, urbanizaciones, condominios y hoteles de lujo, canchas de golf, seguros Equidad y su equipo de fútbol, etc.; mientras abandonaban el sistema de prevención y vacunas; y al personal de la salud y a los médicos los contrataban a lo esclavista, con sueldos y jornadas infames y sometidos a la dictadura del diclofenaco y el acetaminofén que debían formularles prioritariamente a sus cronometrados pacientes, sino querían perder sus empleos.

Desde entonces prosperó el esquema de gastar lo mínimo en prevención y atención, aplazando consultas, tratamientos y drogas, operaciones complejas y cuando los pacientes agobiados acudieron al salvavidas de las tutelas, en caso de perderlas, aprovecharse para también ganar inflando desmesuradamente las cuentas a cargo del Fogafin. Así legalizaron una creciente bola de nieve en el saqueo de los recursos de la salud y a costos muy superiores, en billones de pesos, a los vigentes antes de entrada en vigencia de la ley 100 y de que la corrupción administrativa y el clientelismo se hubieran institucionalizado en todos los eslabones de la cadena.

La insistencia del gobierno en mantener el sistema ha bloqueado la búsqueda de salidas de fondo ante la reiterada inoperancia de las EPSs, y repitiendo errores a los dueños disfrazados de Saludcoop, camuflados en Medimas, les acaba de entregar miles de millones de pesos y de afiliados de Café Salud, para que sigan con el mismo esquema de saqueo y mala prestación del servicio, mientras quiebran a los hospitales públicos a quienes demoran el pago de sus facturas por servicios prestados.

En el caso de las pensiones, los Fondos Privados, propiedad de los grandes grupos económicos que financian y ponen presidentes, congresistas, fiscales y demás altos funcionarios gubernamentales, continúan en su glotonería, mientras el desigual esquema pensional colombiano, subsidiando a las pensiones más altas con muchos colados corruptos y con pocos beneficiarios en el segmento más pobre de la población, entra en crisis y los grandes gurus del gran capital, proponen aumentar aportes y edades de jubilación, pero sin tocar sus privilegios.

Los candidatos a la presidencia y sobre todo los de la coalición de oposición, están en la obligación de ofrecer alternativas de fondo al garroteado pueblo colombiano.