Las motocicletas, crecimiento sin par

La norma que prohibió la circulación de motos durante el llamado Puente de Reyes por las calles de Popayán, mostró de forma puntual y directa, que esta forma de automotor está desbordando la capacidad de las angostas y escasas vías del municipio.

Las motocicletass, crecimiento sin par.

Popayán en las dos últimas décadas, asumió a la motocicleta como el vehículo dominante en su parque automotor, con un uso superior al 65% de la malla vial. Según el Runt por placa, de más de 6 millones de motocicletas matriculadas en Colombia, menos del 50% lo están en su Secretaría de Tránsito. Pero en verdad, la ciudad está afectada por la circulación de más de 35 mil motos, con el agravante que gran parte de ellas (estadística que no se ha analizado pero debe superar el 50%), no le pagan impuesto de rodaje, por estar registradas en Timbío, Piendamó y El Tambo, dónde se tramitan las solicitudes de manera ágil, sin congestiones y con resultados expeditos. Timbío, ha matriculado más de 35 mil motos, ocupando el puesto 35 entre 1.103 municipios colombianos; Piendamó más de y El Tambo ya superó las 1.200. De lo anterior se colige que las motos pagan impuesto en los municipios aledaños, mas la congestión e impacto lo sufre Popayán, sin que los propietarios contribuyan con la construcción y mantenimiento de su malla vial.

Solo en el 2017, las motocicletas fueron los vehículos que más se matricularon en el Runt con 470.097 unidades; le siguen los automóviles con 126.780 y las camionetas con 74.184.

Los móviles para optar por la motocicleta como medio de transporte, a pesar del alto riesgo de accidentalidad, el hurto y posterior pago de rescate, las inclemencias del invierno y el acoso de los retenes policiales, son los bajos precios de adquisición, aunados a las facilidades de pago y financiación en la compra de estos vehículos. Muchas veces es más barata la cuota del crédito que el gasto mensual en pasaje en el transporte público colectivo del núcleo familiar y si a esto se le suma el bajo consumo de combustible y el impacto ambiental, son sin duda, ingredientes que estimulan la compra de motocicletas como alternativa de movilidad.

Para muchos las motos son la opción más fácil de trabajo, por su baja inversión, facilidad de desplazamiento, accesibilidad a terrenos agrestes, fácil manejo y condiciones óptimas para salvar huecos, baches y vías deterioradas. Su uso se privilegia en patrullajes militares y de policía, mensajería, incluso la delincuencia las utilizan para atracos, sicariato, espionaje con el anonimato que imprime el uso del casco. También constituye una oportunidad de negocio en el ya descontrolado mototaxismo.

Los payaneses de la periferia justifican el mototaxismo al considerar que suple la deficiencia de rutas del trasporte colectivo, complementa la incertidumbre en los horarios y alivian el alto costo del servicio de taxi. No es la pobreza la causa del mototaxismo, pues muchas personas invierten en la compra de motocicletas y montan flotas clandestinas, contratando operarios para hacer más lucrativa la actividad. Se organizan en sitios de difícil movilidad en horas pico; su destreza les permite transitar por donde les plazca, hacer giros prohibidos, trasgredir el espacio público, eludir embotellamientos y trancones. Nadie les exige esterilizar el casco protector de los pasajeros que los infesta de piojos, liendres, hongos, olores, sudores y demás enfermedades del cuero cabelludo. Sin duda, para muchos es la mejor opción en términos de tiempo, pues sus tarifas inferiores a las del transporte formal, los fortalece causando pugnas con los operadores de busetas y taxis, quienes antes de arruinarse, serán el detonante de un polvorín social de consecuencias imprevisibles.