La Universidad, una salida a la encrucijada del Cauca

NELSON EDUARDO PAZ ANAYA

nelsonpazanaya@hotmail.com

Las Universidades con sede en el Cauca y aun las que con sus programas hacen presencia, bien podrían constituirse en la instancia que muchos sectores buscan en el anhelo de encontrar una institución que pueda asumir la dirección para encontrar salidas a la encrucijada del departamento, constituyendo una forma convergente que aglutine sus estructuras.

Es la Universidad, como fuente de conocimiento, la única entidad con las condiciones requeridas para con alguna posibilidad, a partir de las inmensas dificultades que agobian la región, tomando las dificultades económicas y sociales y llevándolas al laboratorio de sus centros de las ciencias sociales, encontrar las verdaderas causas que generan las convulsiones del Cauca.

Con estos resultados serán los centros de las ciencias exactas los que podrán diseñar, modelos económicos, a partir de los cuales, se pueda superar sin tanta exposición al riesgo, los caminos a seguir para llegar a las combinaciones necesarias, para que el crecimiento económico y el desarrollo, no sigan siendo ese sueño distante de los Caucanos.

Solo la Universidad, tiene las herramientas para superar el enrarecido ambiente de desasosiego, de desarraigo, de imposibilidad que cubre en estos instantes la mentalidad de los habitantes, sobre los cuales campea el terror de la criminalidad, crecida sobre la angustia de la pobreza, precisamente por la practica pedagógica del enriquecimiento fácil, factor de tantos daños irreparables.

Hace pocos días, José Luis Diago, Rector de la Universidad del Cauca, se refería ante la representación de otras universidades del País, a la necesidad de recuperar las confianzas, oportuna reflexión, para estos momentos por cuanto, algunas visiones sobre el acontecer local, coinciden en señalar estas circunstancias, como efectos de la incertidumbre cotidiana.

Resalto, además a la “La Universidad, como el hábitat natural del pensamiento de la civilización”, después de estas reflexiones, corresponde como decían algunos escritores, de no hace mucho tiempo, deben interpretarse las “entre líneas”, porque solo a partir de estas reflexiones, se podrá desentrañar los fenómenos que asedian y que afectan estos territorios, en muchos casos por circunstancias locales y en otras como reflejo de los acontecimientos universalizados y globalizados, a los cuales, debe entenderse se refiere el Rector.

A manera de soporte a esta propuesta, se cita a Alberto Múnera. S.J. (ASCUN 2010) quien al referirse a la percepción errada de considerar la universidad y la sociedad, como dos entidades independientes y separadas, cuando afirma: “De hecho la Universidad es parte constitutiva de la sociedad; de ella surgió y está inserta en ella. Cuando se habla relación, lo que se trata de establecer es la manera como se vinculan el ente universitario, que es parte de la sociedad, y esta como agrupación orgánica de la población humana”.

Agrega, “Hacia este mismo horizonte mira la relación de la universidad con los poderes económicos y el sector productivo, porque también busca el dialogo no para la mercantilización del conocimiento, sino para interactuar debidamente, con el fin de encontrar vías de aporte pragmático al desarrollo del País y a la vez favorecerse con apoyo financiero.”

Si la Ciudad tiene como su eje principal de referencia a la Universidad, acompañada de las nuevas corporaciones que aparecen precisamente a partir de las nuevas especializaciones del conocimiento, y de la búsqueda de mayores coberturas, como no dirigir la mirada de esperanza, hacia su amplio paraguas que bien puede atender las múltiples dificultades que tienen estos territorios.

La reciente crisis, a raíz de la protesta indígena y los taponamientos en la vía Panamericana, corroboran una vez más, las debilidades que se tienen en el campo de la averiguación y la comunicación, en muchos casos la información existe, pero su procesamiento, análisis y conclusiones o propuestas para la mejor utilización, no están dadas, lo corroboran los nuevos decretos gubernamentales, dirigidos a nuevas comisiones, a nuevos estudios, sobre asuntos que hace mucho tiempo se debían tener claros y definidos.

Los límites de los espacios de estos entrenamientos periodísticos, obligan resúmenes que de pronto no incluyan lo más indicado, pero se somete al debate enriquecedor, ejercicio ajeno a la cultura política de estas épocas, con la advertencia de que aun al interior de los claustros universitarios, el academicismo, el programa y la nota, están alejando la discusión política del mundo universitario, que debe ser su mejor ejercicio; enviando así un reflejo equivocado para la sociedad, por la apatía que crea.