“La universidad como recinto de la palabra”

Con una visión humana, de autocrítica para centrarse en las realidades, Guido Barona Becerra presentó su propuesta. Esto fue lo que le respondió a El Nuevo Liberal.

Reinaldo Hoyos Molina

@comunicauca

Guido Barona Becerra, es doctor honoris causa de la Universidad del Cauca en Historia. Además, es uno de los docentes más reconocidos en la institución universitaria. Ha publicado 16 obras por los cuales ha sido citado en varias investigaciones a nivel mundial. Foto: Alexander Paloma.

La propuesta del Doctor Honoris Causa en Historia y docente de la Facultad de Humanidades, Guido Barona Becerra, está cargada de una reflexión sobre el ejercicio del debe ser de la universidad en la formación de seres humanos.

En ese sentido, junto con las propuestas, también hay una serie de críticas a la administración universitaria actual y al modelo de la universidad, que él califica como “un politécnico”. En diálogo con El Nuevo Liberal además advirtió que descarta que logre llegar a la rectoría, “porque a menos de un mes ya sé más o menos cómo va a ser la votación”. Esto fue lo que dijo.

Reinaldo Hoyos Molina: Cerca de 40 años dedicados a la docencia e investigación, ahora es candidato a la rectoría de la Universidad del Cauca, ¿qué le hizo tomar esta decisión?

Guido Barona Becerra: Porque estoy en total desacuerdo con la forma como se ha administrado la Universidad del Cauca en los últimos años. Creo que tal y como se ha desenvuelto ésta administración, la universidad ha perdido su identidad y terminó transformándose en un politécnico.

R.H.M: ¿Cuál sería entonces la reorientación que usted ve necesaria?

G.B.B: Si usted escucha las siete propuesta de mis émulos, va a encontrar que todos se refieren a lo que es evidente. ¿Qué universidad no habla de calidad académica, de favorecer la investigación, o de reacreditación de alta calidad?, eso es lo evidente. La única propuesta que intenta estructurar un modelo de universidad bajo tres ideas rectoras es la que me corresponde. La primera idea: la universidad como recinto de la palabra; la segunda, la universidad como territorio de prácticas académicas, democráticas, de alta calidad, etc.; y la tercera, la universidad bajo la ética de la responsabilidad. He lanzado una pregunta: ¿Qué responsabilidad tiene el sistema universitario colombiano hoy, con el nivel de corrupción que tiene el país?, quiénes son los corruptos, todos son hombres y mujeres formados en universidades de Colombia y en el exterior. Pienso que la universidad colombiana y en especial la universidad pública tienen una enorme responsabilidad en estos procesos.

R.H.M: Bueno, son tres ideas globales, pero ¿cuáles son las acciones que propone para llevar a cabo esas ideas?

G.B.B: La primera es horizontalizar la universidad que en los últimos años se ha verticalizado totalmente. Hacerlo entre el profesorado, administrativos y fundamentalmente con los estudiantes, porque el estudiante no es un alumno (que es una palabra miserable, porque quiere decir sin luz), sino seres humanos que tienen sus vidas propias y que ninguno de nosotros tiene el derecho de arrebatárselas. Segundo, estructurar equipos de trabajos, porque el rector no es un ser iluminado, el que tiene el camino para rescatar la universidad. El rector trabaja en relación de equipos.

Tercero, entregarle la universidad a la academia. Eso qué significa: fortalecer los departamentos disciplinarios en la universidad que eso es la base académica de la institución. Cuarto, comenzar a luchar contra la estructura de archipiélago, la fragmentación de la universidad, por eso digo que es un politécnico. Puedo seguir anunciado acciones, pero esas son las que en este momento veo como más importantes.

R.H.M: De manera más concreta entonces, ¿cuál es el énfasis de su propuesta?

G.B.B: Cuando hablo de la universidad como recinto de la palabra es para que no sigamos envileciendo la palabra, que es lo que en Colombia se ha hecho. Aquí es normal que un político prometa y no cumpla; que se mienta y no pase nada. La prueba usted la está obteniendo en los foros universitarios, de los ocho candidatos, cuatro son directivos universitarios: un decano y tres vicerrectores, ninguno renunció todos, jugando con ventaja frente a los otros cuatro profesores. La universidad se ha transformado, extrañamente, en una fábrica de profesionales, de cartones. Las decisiones se están tomando sin ninguna ética de la responsabilidad.

Por eso estoy planteando un modelo de universidad que sé que no gusta, a quienes toman las decisiones políticas y de elección del rectorado. Pero mi tarea en esta oportunidad es abrir una especie de espacio en donde los universitarios podamos hablar de universidad. Le voy a decir francamente no voy a quedar en la rectoría, porque la decisión no se toma, en este momento, entorno a lo que se requiere para la universidad, sino entorno a lo que requieren sectores que están por fuera de la universidad, cualquiera que sea.

R.H.M: La Unicauca juega un papel importante en su contexto, por eso es pertinente pensar ¿cuál es el papel que debe jugar en el desarrollo productivo y social?

G.B.B: Mire, yo he sido caracterizado en todo el extremo del reaccionario más recalcitrante, hasta un tipo de pensamiento de izquierda. Porque digo las cosas de frente y no hablo en lenguaje políticamente correcto, que es el que envilece la palabra. Por qué le comienzo a responder así, porque nunca he dudado de la importancia de la relación universidad con el sector privado, empresariado y sector político. Se necesita más sinergias Hay que establecer convenios para que los estudiantes tengan pasantías. Esto es un entrenamiento en tiempo real de la capacidad de un profesional de abortar problemas y generar soluciones. Además, a través de la investigación hay que tratar temas que defiendan a los caucanos, como los enormes costos de la energía y la gasolina. Son cosas que puede hacer la Unicauca en unión con las fuerzas vivas del Cauca, que no es el empresariado únicamente, sino también los campesinos, indígenas, afros, movimientos sociales, etc.

R.H.M: Y en el posconflicto, ¿cuál debe ser ese papel de la Universidad del Cauca?

G.B.B: Por radio escuchaba a uno de los guerrilleros agrupados en esas zonas pidiendo perdón, pero diciendo una verdad cuando respondió porque se fue a la guerrilla: porque en los municipios del Cauca y en muchos de Colombia no hay educación de calidad. ¿Qué es educación de calidad?, una educación capaz de darle autonomía a cada persona para enfrentar su vida y su sociedad. Pero aquí vuelvo y afirmo, para formar profesionales, la universidad primero tiene que formar seres humanos. A la hora de formar el ciudadano, ahí estoy tratando de romper la relación corrupción/formación universitaria, para llegar a la formación profesional. En ese orden, pienso, se debe pensar el papel de la universidad para formar sus estudiantes.

Volviendo, cuando hablamos de posconflicto no es solo para los guerrilleros, para captarlos y ofrecerles algún tipo de formación y educación, eso lo podemos hacer y hay que hacerlo, pero fundamentalmente es para los hombres y mujeres jóvenes del Cauca y suroccidente colombiano que, por ejemplo, no tienen la internet. Pero fíjese, el Gobierno actual le quita a la Ciencia, Tecnología e Innovación más de un billón de pesos.

R.H.M: Otro asunto es la regionalización, ¿cómo está ésta idea en su propuesta rectoral?

B.G.G: Pues pienso que eso hay que hacer, pero no como se ha hecho. La actual administración ha aplicado el mismo modelo de relación subsidiaria, con lo cual condena al atraso. Hay que analizar el cobro de las matrículas en Santander de Quilichao en donde pagan, en promedio, un millón de pesos, mientras que en Popayán el promedio es de unos $300 mil. Eso es profundamente inequitativo e irregular. También, ni siquiera analizaron las demandas profesionales en las regiones del Cauca. Hay que seguir la regionalización, pero hay que rediseñar. Regionalización no es simplemente llevar carreras profesionales a las regiones.

R.H.M: La Unicauca ya inició el proceso de reacreditación de alta calidad, ¿tal y como está, es posible lograrlo?

G.B.B: Su pregunta es interesante. Yo le dije ahora que los protocolos del Ministerio de Educación son formales, así como también que la calidad no son protocolos, sino responsabilidad de los docentes. Entonces, de hecho la Unicauca tiene la suficiente calidad académica y científica para ser nuevamente reacreditada. Pero hay falencias que difícilmente se pueden resolver. Un ejemplo, el número de profesores de planta, en este momento son menos del 50%, el resto es ocasional de tiempo completo, medio tiempo o catedrático. Para los evaluadores esa situación es anómala en términos de calidad académica. Sin embargo, ¿cuánto cuesta nombrar docentes en una universidad y más cuando a esta se le exige estar en el ranking internacional?, esto cuesta plata. Lo mismo la homologación de laboratorios, cuesta plata. Es que cuando nos metemos en el problema de la globalización y de la indexación de universidad, resulta que nos ponen a competir con Harvard, Yale, Cambridge, Oxford, Universidad de París, y eso cuesta. Que la universidad va a ser acreditada nuevamente, pienso que sí.