La obra de Hemingway

DIEGO FERNANDO SÁNCHEZ VIVAS

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Repasar las obras literarias de Ernest Hemingway, es adentrarse en un espacio donde el realismo materializado en acciones de guerra, dolor y sufrimiento, pero también de alegrías, conquistas, amor y heroísmo nos muestran sus rostros en una forma real y directa. Las descripciones del escritor nos trasladan mágicamente a los ámbitos y personajes evocados.

El estilo real y detallista en extremo, y el calor humano que le imprimió a los escritos, le dan a su extensa creación un valor literario de grandes dimensiones. La vida de este escritor transcurrió en una serie de altibajos emocionales y estados depresivos que lograba evadir transitoriamente con su afición desmesurada por la caza y las armas de fuego. El amor fue una constante en su existencia y lo retrató encarnado en los personajes ficticios con la realidad sublime de este poderoso sentimiento.

Recordemos en sus obras. ‘Adios a las armas’ y ‘Por quien doblan las campanas’, como en medio de condiciones tan adversas presentadas durante la segunda guerra mundial y el conflicto español donde se vivió una pugna interna desgarradora, se destacaba la superación del hombre ante la adversidad y la disposición absoluta para disfrutar de la plenitud de la vida. La fiesta brava ocupó un lugar destacado en su creación literaria. Vemos como en ” Muerte en la tarde”, nos describe con ua precisión admirable los aspectos característicos de los ruedos, mezclados con vivencias personales y situaciones cotidianas.

Cuba constituyó para el escritor Hemingway el remanso espiritual y el ámbito espacial de su creatividad, donde alejado de las veleidades de la vida urbana y en medio de paisajes indescriptibles, concebía situaciones como la de un viejo pescador que en la última etapa de su existencia en alta mar, trata de arrastrar un enorme pez hasta la playa. ‘El VIejo y el Mar’. este texto es sin duda la suma de ese exquisito estilo de su autor que retrata el espíritu combativo de lucha y el afán por dominar la naturaleza, acudiendo a la proeza de vencer obstáculos que parecen insalvables.

Un elemento característico de la prosa magistral de este novelista es la capacidad fotográfica para describir escenas y personajes con una precisión muy bien lograda, que se evidencia especialmente en ‘Adios a las armas’, y ‘Por quien doblan las campanas’. En 1954, Ernest Hemingway recibió el premio Nobel de Literatura y ya en ese entonces era un escritor consagrado. Pasaba su tiempo escribiendo y dedicado a la caza mayor en Africa. Cuba se convirtió en el santuario de su obra y en el sitio de remanso para su atormentado espíritu. Con el tiempo se tornó neurótico, y en una de esas graves depresiones se quitó la vida con una de sus grandes pasiones, las armas de fuego. Con este hecho sucedido el 2 de julio de 1961, se puso fin a una existencia cargada de una extensa creatividad literaria contrastada con una convulsionada y atormentada vida interior. Nos quedan sus obras literarias que permanecerán ajenas al paso del tiempo.