La necesidad de pensar a Popayán en relación con la vida rural

NELSON EDUARDO PAZ ANAYA

nelsonpazanaya@hotmail.com

El artículo anterior sobre “La sustitución de coca y la economía campesina”, suscito interés respecto a esta situación, razón por la cual, oportuno exponer algunas consideraciones sobre las relaciones de la Ciudad y el Campo, de Popayán y su entorno como capital del departamento, por las implicaciones que tiene.

Se toma como referente, el documento ‘La economía descalza’ de Manfred Max- Neef, a partir de los postulados de sociabilidad, bienestar, seguridad y cultura, para coger el hatillo y auscultar las necesidades y los satisfactores, según las categorías axiológicas y las existenciales.

Así relacionar el mundo del ser, tener, hacer, estar; con la subsistencia, la protección, el afecto, el entendimiento, la participación, el ocio, la creación, la identidad, la libertad, sin seguir una línea continua de los diversos aspectos sino, tratando de hacer una reflexión con los aspectos relevantes de Popayán y el campo caucano.

En primer lugar, la coca vista como supervivencia de algunas regiones, después la evidente influencia de su comercio en la económica de la ciudad, dos asuntos distintos, que generan concepciones equivocadas, el crecimiento de la construcción por ejemplo, filtra la idea de un lugar con crecimiento y bienestar, sin medir los efectos educativos y culturales, que hacen una nueva visión de la ciudad, sin medir sus consecuencias.

En la categoría del tener,- vivienda, alimentación y trabajo,- corresponde volver una vez más, a la vinculación de la producción campesina, con la provisión para la ciudad, señalar asuntos puntuales, como el desarrollo de los programas de renovación de las galerías, que incide en el suministro de alimentos y en las ventas, además, en la generación de puestos de trabajo.

Al país, ingresa un 30% de alimentos de otros países; el cauca, región agrícola, se afecta más que otras, además por la presencia de las hoy llamadas grandes superficies, que no tienen espacio para los productos locales, protegidas en la disculpa de los controles de la calidad, que nunca propician en la producción campesina local.

En la categoría del estar, -entendido como el entorno vital y social, – desde la época posterior al terremoto del año de 1983, la migración ha sido constante, los programas de vivienda social y el desplazamiento han aumentado la población, superando la capacidad instalada de servicios públicos y de puestos de trabajo.

Cuando se presentan las movilizaciones campesinas, algunos sectores protestan por las afectaciones a otras actividades, conviene mirar con cabeza fría, sino sería más conveniente acompañar estas manifestaciones de productores, como un acto de recuperación de la ciudad.

¿Acaso no es el café el principal generador de movimientos comerciales y financieros? ¿Y las trilladoras fuentes de empleo? así como la ganadería, y el fique que suministra la materia prima para el funcionamiento de Empaques del Cauca? Y la leche de la zonas rurales que transforma Alpina?, para no ampliar la lista de suministros que permiten el funcionamiento de la ciudad?

Solo una revisión de las relaciones campo-ciudad, el reconocimiento del aporte de los campesinos al desarrollo regional, pero diseñado para que en el mundo rural la vida recupere su sociabilidad, en el entendido de que la presencia del Estado, no puede ser la baratija para que vote, sino el país que crece.

De igual manera el bienestar de las poblaciones rurales, no pude continuar con la visión de la caridad o de la asistencia, debe ser vista como la parte justa que le corresponde hace tiempo a estas comunidades y cuyas inversiones son necesarias para recuperar la ausencia de reintegro de sus tributos en muchos años, perdidos bajo la disculpa de la guerra y en el reconocimiento de las víctimas, encontrar el camino para reconocer su historia.

Más que la guerra, la corrupción afecto las poblaciones campesinas, el manejo electoral las necesita pobres, su disimulo es una mentira, solo la fortaleza de sus culturas salvo a sus habitantes del abandono total de sus territorios, ante lo cual, las ciudades hoy serian imposibles, de allí la necesidad de pensar a Popayán, en relación con la vida rural porque hay un vínculo directo entre su problemática y el entorno de la ciudad y todos los municipios, en escala se copian todas las debilidades repitiéndose en espiral, porque tienen estas mismas causas.

Si en el Cauca, no se tiene la capacidad de enfrentar estas coyunturas, sin la mezquindad de mirar los asuntos campesinos con base en el resultado electoral, como es la practica presente y respecto de la cual, no se vislumbran mayores cambios, la agudización de los conflictos será vergüenza de la historia.