La fauna silvestre también requiere atención

El único responsable del comercio ilegal de fauna no es el traficante, contribuyen desde los cazadores hasta el público consumidor.

En Colombia así sólo sobreviva un treinta por ciento de los animales, el contrabando, si prospera, resultará exitoso.

El tráfico y tenencia ilegal de fauna silvestre es un tema tan importante como la protección de los animales de compañía. El maltrato en estos animales pueden ser incluso mayor, teniendo en cuenta que deben estar fuera de su habitar natural. Para disminuir esta actividad es importante hacer campañas de prevención, identificar que se considera como tráfico y tenencia ilegal.

El control al tráfico y tenencia ilegal de fauna silvestre no puede entenderse solamente desde las acciones de tipo policivo; es importante que la ciudadanía, se haga consciente de la problemática del tráfico de fauna y entienda su importante papel como primer obstáculo o estímulo para la tenencia ilegal de especímenes.






El tráfico ilegal de fauna silvestre se ha reconocido como uno de los negocios ilegales más lucrativos y permanentemente se cita como el tercero a nivel mundial después del de drogas ilícitas y armas; sin embargo, pese se habla mucho de su gran magnitud, no existen cifras que la reflejen de manera exacta.

En Colombia, se tienen informes aislados sobre el tráfico. Aunque tan sólo sobreviva un treinta por ciento de los animales, el contrabando, si prospera, resultará exitoso. Ese es el margen de rentabilidad asegurada.

Hay en el mundo más de 13.000 especies conocidas de mamíferos y aves, así como miles de reptiles, anfibios y peces víctimas del tráfico. A escala mundial se estima que unos 30.000 primates, de 2 a 5 millones de aves, 2 a 3 millones de reptiles y entre 500 y 6.000 millones de peces ornamentales se comercian anualmente para atender la demanda de animales vivos para mascotas en hogares, zoológicos y para laboratorios, estimativos que no incluyen los individuos que mueren antes de salir al tráfico internacional.

Al decir de algunas organizaciones, el comercio ilegal de especies se apoya en el desconocimiento que tiene la mayoría de las personas sobre las especies que está permitido vender y las que no lo están. Haciéndose énfasis en la necesidad de informarse sobre la legislación.

La cadena de tráfico es larga y los consumidores finales, sean éstos demandantes de grandes o pequeños volúmenes, son los elementos determinantes en que el problema continúe, a veces por modas o gustos superfluos.

Por lo general, se cree que el único responsable del comercio ilegal de fauna es el traficante, pero desde los cazadores hasta el público consumidor participan de estos hechos ilícitos por falta de conciencia, de información o de una conducta más solidaria o ética.