La economía colombiana de 2018

MIGUEL CERÓN HURTADO

migancer@gmail.com

Anotaba en esta misma columna el 11 de enero de 2017 con el título ‘Panorama de la economía’, algunos comentarios acerca de lo que sería el año pasado para la economía colombiana y hoy, examinando los sucesos del final, vemos que los hechos resultaron muy cerca de lo comentado, que coincidía con la apreciación de varios analistas que examinan la realidad con óptica distinta a la tradicional del pensamiento neoliberal.

La baja en la calificación que le propinó Standard & Poor’s (S&P) al final del año es un signo que demuestra la afirmación. Si bien es cierto lo que en el trasfondo examinan las calificadoras y lo que les interesa a esas firmas es el riesgo para pagar el servicio de la deuda, o sea las conveniencias de los fondos de inversión, el argumento de que Colombia no reduce el déficit en cuenta corriente, no cumple la regla fiscal y no reactiva la producción, es cierto. Aunque las calificadoras no juzgan estas variables preocupadas por la realidad interna y sus consecuencias en las condiciones de vida de la población, sino por el temor de que los capitalistas rentistas se vean afectados, esa realidad sí debe preocupar a los colombianos porque es la continuación de una tendencia que tiene ya varios años, desde cuando se fue el suelo el precio del petróleo y las finanzas públicas se afectaron.

Pero lo más grave es que los instrumentos de política económica que aplican las autoridades nacionales no han servido para corregir las deficiencias, pero ellos, Cárdenas y sus compinches, siguen insistiendo en lo mismo, la cartilla que sacan en Harvard y que aquí le hacen eco Anif y Fedesarrollo, los templos del ideario neoliberal. A pesar de que los resultados de estas políticas no han dejado ver soluciones, se reitera en su aplicación y esto es lo grave.

Por ejemplo, poco ha servido la Política Monetaria de inflación objetivo con el uso de la tasa de interés de referencia como instrumento, si la meta del año pasado se sobrepasó; la reforma tributaria que generó un nocivo golpe de opinión para el gobierno y afectó la demanda agregada alimentando más la recesión, no produjo los ingresos fiscales esperados y la política cambiaria de regulación regulado por el mercado, que ha encarecido tanto las importaciones y con ello los costos del aparato productivo que depende en gran medida de insumos importados, ha causado más daños que beneficios porque las exportaciones no responden.

Ahora lo que vemos es que las condiciones del presente años no han cambiado sustancialmente y los pequeños cambios ocurridos son para perjudicar más; pero las autoridades económicas reiteran en la aplicación de la cartilla neoliberal. Por lo tanto, los augurios para este 2018, independientemente de quien gane la presidencia, son muy similares a los del año anterior y esto debe ser claro; porque la costumbre es imputarle la culpa al Presidente de turno, desconociendo los factores de la economía global, que son los que verdaderamente repercutirán en la economía colombiana de 2018.