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La coca vale más que la vida

En Argelia hay un ‘mini boom’ del narcotráfico dicen algunas personas de la zona. Para algunos el problema ya no radica en el abandono del Estado, sino en la costumbre y convicción para sembrar coca. Los niños ya no piensan en estudiar sino en plata, armas y mujeres. ¿Un problema de nunca acabar?

Redacción Fin de Semana

@elnuevoliebral

En Argelia hay presencia de 3 0 4 grupos al margen de la Ley, autoridades departamentales no descartan que sean financiados por carteles mexicanos. Según la Fiscalía General de la Nación, el Cartel de Sinaloa ya tiene seis oficinas en Colombia. /Fotografía: Tomada del Campesino.co

En el corregimiento El Plateado (Argelia) aún permanece el recuerdo de Lenin Gómez Samboní ‘el pastuso’, un hombre de aproximadamente 31 años, padre de dos niñas y oriundo de esa zona del departamento del Cauca. Para los plateadeños ‘el pastuso’ no era malo, solo estaba ‘en el negocio’ y era uno de ‘los duros’ de la zona, quien heredó de su padre Pionolo Gómez, un reconocido narco, esa astucia para el negocio de la coca, para tener rutas y manejar dinero. Pionolo junto a dos de sus hermanos conformaron un pequeño cartel en este municipio y tenían alianzas con carteles del Valle, de Medellín, incluso, quienes los conocieron, dicen que también tuvieron relación con carteles mexicanos; de eso hace más de 10 años.

Sin embargo, “los chanos” como eran conocidos los hermanos Gómez, al igual que sucede con muchos de los que están en el narcotráfico terminaron asesinados por sus enemigos, por malos negocios o por disputas de las rutas para comercializar el alcaloide hacia el exterior. Según recuerdan varios habitantes de El Plateado, Pionolo, el papá de ‘el pastuso’ tenía propiedades de miles de millones de pesos en Cali y en Popayán, incluso el día que se trasteaba junto a su esposa y uno de sus hijos a una casa hecha a su gusto en un populoso sector de la capital del Valle, atentaron contra su vida, pero resultó muerto su hijo.

17 años tenía el muchacho a quien los sicarios confundieron con su padre y terminó pagando sus errores. Desde ese día, Pionolo hizo cambios en su vida, con toda la plata que ya tenía abandonó el negocio y se volvió evangélico, su única protección era la biblia, según él mismo comentaba. Sin embargo, para sus enemigos el problema continuaba, y un día cuando se prestaba a almorzar en un restaurante por la carrera sexta en Popayán, unos sicarios lo mataron.

La misma suerte corrió su hermano Polo, quien después de la muerte de Pionolo se resguardó en su tierra natal, allá se cuidaba un poco más, pero la tragedia de los Gómez Samboní continuaría, y mientras Polo estaba comprando arepas en el parque, dos sicarios que ya le habían venido haciendo inteligencia le dispararon y lo mataron. Ese día también hubo más muertes y heridos, y desde ahí se desató una guerra contra unas personas de Balboa que estaban financiados por un cartel mexicano, mientras que los de Argelia eran cercanos a los Rastrojos y al Eln; así lo recuerdan varios hombres que conocieron a los ‘chanos’ desde que eran unos jovencitos hasta que la coca los atrajo e hicieron de ella su forma de vida, pero también su lecho de muerte.

Y entonces pareciera que la tragedia era el destino de esta familia, pues ‘el pastuso’, Lenin Gómez Samboní, hijo extramatrimonial de Pionolo, aunque no vivía con su padre heredó el manejo de sus propiedades y por ende de sus negocios, y el pasado 21 de enero en un atentado lo mataron.

“Los carteles mexicanos ya empezaron a adquirir plantaciones de coca en Colombia. Hemos capturado a agrónomos e ingenieros de ese país que están mejorando en laboratorios la productividad de la planta y cada vez es mayor el número de ciudadanos de esa nacionalidad que participan en actos delictivos: va más de un centenar”, Néstor Humberto Martínez, Fiscal General.

“Él empezó a administrar unas propiedades después de la muerte del tío (Polo), y hace más o menos unos cuatro o cinco años empezó a subir, ya uno lo veía con plata, si había gente que quería vender la casa él era quien las compraba, incluso llegó a comprar una estación de servicio como por 600 millones de pesos, es que él ya tenía su propio dinero, aunque era un pelado serio, uno sabía a qué se dedicaba”, comenta un joven de la zona.

Sobre el atentado contra alias ‘el pastuso’ poco se conoce formalmente, pues la policía judicial no pudo hacer la inspección del cadáver porque los familiares de Gómez Samboní sacaron el cuerpo del hospital local antes de que llegara medicina legal. Cuando el personal de la Fiscalía llegó a inspeccionar la zona de los hechos la escena del crimen ya estaba alterada, además no hubo testigos formales.

“La comunidad dejó ingresar al sector pero la inspección al cadáver no la dejó hacer, al ingresar a la zona ya era una escena totalmente alterada, ahí no teníamos opciones de nada. Adicional a eso, la comunidad no suministró ni entrevistas ni testimonios de los hechos, solo nos basamos en lo especulativo, o sea lo que dijeron informalmente y no aterrizado a una entrevista, nadie quiso hablar”, explicó en su momento el director de Fiscalías en el Cauca Leonardo Vergara.

Por su parte, personas cercanas a alias ‘el pastuso’ dicen que él sabía que estaba amenazado, que estaban pagando muchísimo dinero para matarlo, incluso se atreven a afirmar que el día que lo asesinaron él estaba muy confiado, porque había fiestas en el pueblo y salió “muy relajado” a sentarse en la esquina, en el estanco de Carlos, un hombre también con dinero, reconocido en el pueblo, de “buena familia y acomodado”, pero que tenía créditos en los bancos, que declaraba renta, que era miedoso para las armas, y prefería darse gusto con su plata comprando caballos.

Y es que de acuerdo a personas que son oriundas de la zona, en este pequeño y apartado pueblo del Cauca hay un ‘mini boom’ del narcotráfico, “por ejemplo en El Plateado usted puede ver fácilmente 10 o 20 carros de 100 millones de pesos, allá todo se apuesta, desde un partido de voleibol hasta una partida de póker, si usted no tiene por lo menos 50 mil pesos, no juega. Salir a tomarse un trago de tequila le puede salir más caro que tomárselo en Popayán o en Cali”.

La economía de la coca, de la plata circulante ha invadido todo el pueblo, el comercio es costoso, construir es costoso, y los valores de la población se han trastocado, tanto que los niños admiran a estos hombres como ‘el pastuso’ y a los otros que como él hay y pueden seguir alimentando una cotidianidad donde el precio de la coca vale más que el de la vida, donde los niños escuchan canciones de grupos norteños y hablan de armas, de plata y mujeres, donde los jóvenes no quieren estudiar, no quieren viajar a Nariño o a Popayán a estudiar en la Normal para ser profesores como era el proyecto de vida muchos años atrás, ahora quieren empezar en el negocio, así sea desde abajo, para luego ser uno de los ‘duros’.

“Las autoridades tienen conocimiento de que acá hay cuatro o tres grupos al margen de la ley disputándose los caminos por donde sacar la coca, El Plateado, Sinaí, son corregimientos donde el tema está “muy caliente”, es que uno antes escuchaba que había tres cocinas, ahora son como 10 y hay más bandas, incluso un grupo muy fuerte que no se sabe de dónde viene y que al parecer es el que está aliado con gente de México, porque ya la misma Fiscalía señaló que sí hay presencia, incluso oficinas de estos carteles en el país”, añadió una de las fuentes consultadas.

Finalmente, desde el punto de vista social y el análisis que hacen conocedores del tema, el problema en Argelia ya no radica tanto en que el Estado los ha abandonado, que no hace presencia, porque si bien hay muchas carencias en temas de salud, educación e infraestructura, los argelianos no quieren acabar con los cultivos de coca, porque tiene un arraigo con esta planta, porque es herencia de sus padres, de sus abuelos, pero sobre todo porque a eso se acostumbraron a hacer, y porque quizá no saben hacer nada más, porque a pesar de que el precio de esta planta baje, ellos tienen quién se la compre, porque no importa que las vías sean trochas, los grupos dedicados al narcotráfico van hasta la zona por ella y la plata está circulando, ganan más dinero en menos tiempo y sin tanto trabajo, pero con el riesgo de perder la vida.