La alharaca de los cafeteros

GUILLERMO ALBERTO GONZÁLEZ MOSQUERA

guialgon@yahoo.com

Durante el XIV Congreso Nacional de Gastronomía en Popayán, se realizaron diálogos con los directivos de la caficultura caucana para que el producto fuera el invitado de honor en la edición XV. Las razones eran poderosas, empezando porque el avance de la caficultura caucana mostraba logros significativos que tendrían en el evento una gran oportunidad para mostrar el desarrollo del producto en la economía del departamento y el país. En una reunión en el Centro de Convenciones Casa de la Moneda en el 2016, se determinó que el pabellón principal estaría integrado por la Federación Nacional de Cafeteros, el comité departamental, industrias trasformadoras de café y empresas de la importancia de Supracafé. Hasta allí las cosas marchaban bien y la junta directiva con insuperable ilusión dio los pasos para que se dispusiera un gran pabellón dedicado al café durante el congreso. De allí en adelante, se cruzaron cartas, invitaciones y disposiciones para que todo resultara acorde con la importancia que se quería dar al producto. Sin embargo las cosas no salieron conforme a los compromisos adquiridos. Ni la Federación de Cafeteros, ni el comité departamental ni las empresas particulares prestaron algún interés a la propuesta ni manifestaron respuestas a los requerimientos de la Corporación Gastronómica.

Fuera de una descortesía monumental, se desconocía la importancia del Congreso, los esfuerzos que se venían haciendo regionalmente y la importancia del Cauca para presentar el café como su producto estrella. No fueron pocas las llamadas, mensajes y notas que se enviaron sin obtener respuesta, ni se demostró el interés que se creía inicialmente sobre la participación de este producto que está dándole al Cauca especial decoro e importancia nacional.

El señor gerente nacional, el gerente regional, el comité departamental y los representantes de las empresas productoras y comercializadoras se desentendieron del tema y hoy, esta descartada totalmente la participación del café en el congreso. La única firma que ha mostrado su interés es café La Palma que siempre ha puesto un servicio para los asistentes. Tal parece que no significa nada para ellos ni el congreso, ni el producto, ni la necesidad de darle a Popayán un evento de categoría nacional e internacional. Específicamente y para dar un ejemplo, SUPRACAFE tuvo un espacio promocional el año anterior que no había sido previsto, con el compromiso de que este año tendría su pabellón.

En resumen se ha cometido una grave grosería con la ciudad y con su congreso.

Se ha menospreciado la importancia de un evento que se reconoce nacionalmente en el país. Se incumplieron los compromisos adquiridos y se menosprecia el esfuerzo de tantas personas que confiaron en quienes dirigen esta industria. Hago una excepción del doctor Danilo Reinaldo Vivas, representante de los cafeteros del cauca en el comité nacional, quien fue ignorado en sus pretensiones de apoyo. La señora Valencia hija del inolvidable amigo Pedro Felipe Valencia, no prestó interés alguno en apoyar el congreso y hoy no puede reclamar ninguna acción positiva al respecto.

Quiero dejar esta constancia en vísperas de la realización de un evento que representa para Colombia, el esfuerzo voluntario de muchas personas que contribuyen al engrandecimiento de Popayán. La historia los juzgará.