“Hacia una universidad comprometida con la paz territorial”

Con una idea centrada en el posconflicto, el decano de la facultad de ciencias de la salud, José Luis Diago, respondió a las preguntas de El Nuevo Liberal.

Reinaldo Hoyos Molina

@comunicauca

José Luis Diago Franco tiene varios posgrados en materia de salud y diplomados en Derechos Humanos. Es actualmente el decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad del Cauca. Foto: Alexander Paloma.

La propuesta rectoral del Magister en Salud Ocupacional, José Luis Diago Franco, pone su énfasis en el papel, que para él, debe jugar la institución universitaria en el posconflicto, teniendo en cuenta un territorio como el del departamento del Cauca que, como se ha dicho en varias ocasiones, ha sido escenario de estas guerras.

Diago Franco define su propuesta como humanitaria, y está definitivamente centrada en hacer la Universidad del Cauca una institución comprometida en desarrollar lo que se ha querido llamar como la paz territorial, ahora que se está poniendo en marcha los acuerdos con las Farc. Estas fueron sus respuestas que hablan sobre la propuesta y algunas reflexiones.

Reinaldo Hoyos Molina: Usted actualmente es decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Unicauca, ¿qué lo mueve para aspirar al cargo de rector?

José Luis Diago Franco: Porque, como académico, tengo la experiencia exigida por la convocatoria. Como administrativo, cuento con más de 20 años de práctica gerencial que me han permitido desarrollar competencias profesionales y laborales; habilidades para liderar trabajos en equipo y la solución de conflictos. También por mi campo social, he dedicado parte de mi vida a los trabajos con poblaciones vulnerables y víctimas del conflicto armado. Creo que son condiciones suficientes para aspirar al cargo de rector.

R.H.M: Háblenos de los propósitos centrales de su propuesta rectoral.

J.L.D.F: La propuesta es una que invita a que la universidad vuelva su mirada a nuestra realidad caucana, y podamos acompañar al gobierno nacional, departamental y alcaldías municipales, los gremios y las organizaciones sociales en la consolidación de la denominada paz territorial, que es más, mucho más, que el silenciamiento de las armas. Hay que decir que es un proceso que se construye desde las regiones, con los sectores sociales, buscando transformar los desacuerdos de forma constructiva, buscando puntos de encuentro. En ese orden, la educación, sin duda, es una de las estrategias más efectivas para acelerar el desarrollo humano integral, el crecimiento económico sostenible de la región.

R.H.M: Lo anterior es el qué, ahora, ¿cómo piensa desarrollar esa idea; cuáles son las acciones?

J.L.D.F: Lo primero, es que no debemos descuidarnos del proceso de acreditación de alta calidad. Aspiro, en la posibilidad de llegar a la rectoría, a definir las metas en requerimientos de financiación, para incrementar y sostener coberturas como nuestro aporte para la consolidación de la paz territorial. Lo que conlleva, necesariamente al fortalecimiento del programa de regionalización; además, es necesaria una revisión de todos los programas para ajustar los currículos. Lo mismo para las políticas de investigación, innovación, emprendimiento, cultura y bienestar. Se tendrán que fortalecer las alianzas Universidad, Estado y Empresas.

R.H.M: Aunque hasta esta altura su énfasis es claro, de todos modos, profundicemos en el punto principal de su propuesta.

J.L.D.F: Es el posconflicto. Los programas académicos tendrán que revisarse y con pertinencia deberán atender las nuevas necesidades del posconflicto. No olvidemos que la historia se marca a partir del 17 de marzo de 1965 cuando ocurrió el hecho violento de Inzá, y que el departamento del Cauca, en los últimos cinco años, se han concentrado las mayores estructuras militares de las partes del conflicto, convirtiéndose en un teatro de operaciones, lo que produjo muchas consecuencias humanitarias. Por eso se merece un resarcimiento por esta alta cuota que pagamos los caucanos en la guerra que termina.

R.H.M: ¿Cómo debe, la Universidad del Cauca, impactar el desarrollo productivo y social de este territorio?

J.L.D.F: La Universidad tiene que estar de acuerdo con la realidad. Uno encuentra que hay desajustes institucionales con respecto a la realidad del departamento: por un lado los gremios, por otro las necesidades de las organizaciones sociales; por otros están las presiones internacionales sobre ciencias y tecnología, en donde estamos retrasados. Nos toca hacer un alto en el camino y repensar nuestro rol como Universidad, y más en el posconflicto, que es una oportunidad histórica para nosotros pagar esa deuda que tenemos con el departamento.

Para eso tenemos que llegar a un gran acuerdo con docentes, estudiantes y administrativos sobre lo fundamental. Hay una limitante que es el presupuesto, son recursos limitados. Tendremos que actuar con los presupuestos que nos da la Nación, y tratar de establecer alianzas Estado, Empresas y necesidad. Pero sin olvidar las alianzas con organizaciones sociales. Con todo ellos para lograr recursos nacionales e internacionales para este objetivo.

R.H.M: Usted ve una relación directa entre Universidad/posconflicto…

J.L.D.F: La solución para el departamento no es el cese de las armas. Vendrán nuevos conflictos sociales, como la tierra: el uso y la tenencia. La Unicauca tendrá un papel importante en lograr la construcción de paz; en sentar las partes para llegar a acuerdos. El conocimiento debe tener un uso. No hay que olvidar que hay zonas de donde salieron los actores armados y a donde tiene que llegar el Estado con toda su institucionalidad. Como ya lo dije, la educación es un elemento eficiente para la consolidación de la paz, porque le da competencias a la población. Todo esto sin descuidar las demás estrategias, la calidad, la internacionalización, etc.

R.H.M: En la propuesta que usted presentó, se habla de paz territorial, y una forma de hacerlo es quizá con la regionalización, ¿cómo está ésta idea en su proyecto?

J.L.D.F: Sin duda la regionalización es un camino expedito para consolidar la paz territorial. Yo le reconozco a la actual administración del rector Juan Diego Castrillón que fue un audaz. Logró dejar la mesa servida: registros calificados, planta docente, infraestructura, laboratorios con un buen desarrollo. Obviamente lo que nos ha incomodado un poco es el modelo de autofinanciación, esto se tiene que ir desmontando paulatinamente para no generar un colapso a ese gran esfuerzo que ha hecho el departamento.

R.H.M: Dijo que una de las principales acciones sería no descuidar el proceso de reacreditación de alta calidad, ¿cómo está la universidad, ese fin sí es posible?

J.L.D.F: Esa es nuestra primera prioridad. Hay un plan de mejoramiento desde el año 2013. Está en buen desarrollo y tenemos un año para hacerlo. La Universidad ha hecho inversiones en laboratorios, infraestructura y hemos adecuado. Esa es la aspiración de todos nosotros y es una necesidad porque si perdemos la acreditación, perdemos otras fuentes de financiación. Tenemos todas las posibilidades para ser reacreditados. Obviamente se necesita más compromiso de todos los docentes, administrativos y estudiantes en esta tarea. Yo soy optimista de que lo vamos a conseguir.

R.H.M: ¿Cuál es su mensaje con el cual quiere concluir esta charla?

J.L.D.F: Que confíen en mi propuesta, es una que no nace de las ciencias exactas sino del humanitarismo, yo creo que el logro final es poder pagar esa deuda que tenemos con la región y poderle dar a la comunidad unos profesionales egresados con mucho sentido de justicia social, de defender la dignidad humana, y tener las competencias para ejercer la convivencia pacífica, aceptar las diferencias y vivir en paz también con la naturaleza.