El sueño de una Navidad en paz

¿Qué tan probable es que en el Cauca haya un cese al fuego antes de este 24 de diciembre? Análisis de El Nuevo Liberal.

Colombia pedirá a las Naciones Unidas mandato para apoyar la verificación del fuego bilateral.

Colombia pedirá a las Naciones Unidas mandato para apoyar la verificación del fuego bilateral.

Hace muy poco tiempo, en el aciago mes de abril, el departamento del Cauca fue escenario de un violento hecho que hizo presagiar que el proceso de paz con las Farc explotaría en mil pedazos. En la zona rural del olvidado municipio de Buenos Aires la columna móvil Miller Perdomo dio un golpe de mano contra miembros del Ejército que se refugiaban, de un fuerte aguacero, en una cancha techada de microfútbol. Los uniformados fueron atacados con artefactos explosivos, granadas y armas de fuego, hacia la medianoche, en medio de la lluvia y los truenos. Con la claridad del día se vio el desalentador balance: 11 militares muertos y 18 heridos.

La unidad militar se guarecía en un punto geográfico que la hacía presa fácil de la guerrilla. Los insurrectos descendieron y en cuestión de minutos hizo trizas su propia promesa de mantener una tregua unilateral, dejaron gravemente herida la confianza entre las partes y sembraron de malos augurios el futuro de lo que le esperaba no solo al departamento sino al país.

En este instante la situación es diametralmente opuesta. Al punto que este viernes el presidente del Congreso, Luis Fernando Velasco, se declaró “muy optimista” por la posibilidad de que la firma de un acuerdo para ponerle fin al conflicto armado se de en “cuestión de meses”.

El dirigente liberal, quien encabezó la comisión de senadores, para sentarse frente a frente con las Farc, destacó que a pesar de las dificultades “el diálogo” se impuso “ya” como alternativa para resolver la guerra. Además de Velasco, en el grupo de legisladores, estaba Horacio Serpa (Partido Liberal), Antonio Navarro Wolf (Alianza Verde),  Roy Barreras (Partido de la U), Hernán Andrade (Partido Conservador) e Iván Cepeda (Polo Democrático). Con la reunión, el Congreso envió un mensaje contundente para reafirmar su apoyo –como rama legislativa- a los diálogos de paz entre el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla.

La firma más deseada

“El objetivo era explorar e intercambiar ideas para enriquecer el trámite del Acto legislativo para la Paz e impulsar una pronta firma del acuerdo que ponga fin a más de cinco décadas de violencia en el país”, dijo Velasco. No fue un hecho aislado. El viaje del grupo de senadores, coincidió con el anuncio del Jefe del Estado de buscar que el cese de fuego bilateral y definitivo con las FARC pueda acordarse durante el mes de diciembre, con verificación de la ONU. Así es. Esta festividades de Navidad y Año podrían ser históricas pues serían con un cese al fuego bilateral.

Pero ¿en qué momento y por qué hubo semejante cadena de acontecimientos tan hace poco tiempo difícil de imaginar? A mediados de la semana, Santos anunció, para sorpresa general, que acaba de “cogerle la caña”, según sus palabras, a Rodrigo Londoño ‘Timochenko’, quien le había propuesto firmar un cese al fuego bilateral. Santos dijo que si “como regalo de Navidad y de año nuevo para los colombianos”. “Hagamos ese esfuerzo para que, de aquí al 31 de diciembre podamos, por ejemplo, terminar el punto 5, el del fin del conflicto, y así poder decretar un cese al fuego bilateral y verificable internacionalmente a partir del primero de enero (2016).

“Si hacemos ese esfuerzo para avanzar, como se ha venido avanzando en ese tema del fin del conflicto y tenemos la disposición, por lo menos de mi parte existe y esas son las instrucciones a los negociadores, podemos proceder en esa dirección” precisó el primer mandatario. Es decir, que el presidente condicionó el cese al fuego bilateral a los avances en la Mesa. “Si hacemos ese esfuerzo y tenemos la disposición, que ya existe de parte del Gobierno, podemos proceder en esa dirección”.

¡Feliz Navidad!

Horas después, Santos fue más allá de su audaz propuesta y abrió la puerta para que arranque en contadas semanas, en concreto el 16 de diciembre, antes de Navidad. En esta ocasión, el presidente respondió así a la propuesta de Rodrigo Granda, de acelerar las negociaciones para que se dé un cese bilateral al fuego, casi después del Día de las Velitas. Su anuncio fue preciso.  “Ayer inclusive uno de los miembros del Secretariado (Granda) dijo que porque no era el 16 de diciembre, listo, que sea el 16 de diciembre, entre más pronto mejor, porque entre más pronto más vidas nos vamos a ahorrar”.

Pero, eso sí, el mandatario recordó que se trata de acelerar la negociación del punto 3 de la agenda de conversaciones, correspondiente al acuerdo número 5, que está relacionado con el fin del conflicto. “Que los negociadores se pongan en una especie de conclave y que no salgan de ese cónclave hasta que lo tengan humo blanco en el punto 5 (punto 3 de la agenda, referente al fin del conflicto), lo cual nos permitiría decretar ese cese al fuego bilateral y definitivo a partir del primero de enero”, argumentó.

Pero así como puso condiciones, también allanó el camino para facilitar las cosas. Santos anunció que pedirá al Consejo de Seguridad de la ONU ayuda para la verificación internacional que requerirá el alto el fuego bilateral y definitivo con las FARC que pretende iniciar próximamente. “Pediré al Consejo de Seguridad de la ONU gestionar mandato para apoyar la verificación de cese al fuego bilateral y definitivo”, escribió Santos en su cuenta de Twitter. Su declaración se produjo tras reunirse con el delegado de la ONU para la Subcomisión sobre el Fin del Conflicto en los diálogos de paz, Jean Arnault, en la Casa de Nariño En la conversación, Santos se mostró optimista de que en pocas semanas el país deje atrás las aciagas décadas de conflicto armado.

La hora de las condiciones

Pero, también en este escenario,  citó aspectos fundamentales como la concentración de los guerrilleros en determinadas áreas de Colombia. “Si no se concentran, pues no se puede administrar el cese al fuego con efectividad porque hay otros grupos de violencia que hay que combatir”.

La verificación es un tema muy sensible. Su complejidad puede verse, por ejemplo, en el Cauca, un departamento con la más variada geografía y la presencia de otros actores armados. Un tiro de uno de ellos podría poner en riesgo estos avances. De ahí la trascendencia de que la verificación sea de un agente externo con suficiente músculo como la ONU. Aunque por el momento continúa siendo una posibilidad, el Gobierno chileno también ya ha dicho estar dispuesto a contribuir a la verificación internacional del alto el fuego en su condición de país acompañante del proceso de paz. “Chile está disponible para hacer el examen de esa solicitud y tenemos la mejor disposición. Veremos si será con otros, no quiero anticipar, pero la voluntad política de colaborar con la consolidación del proceso de paz por parte de Chile está”, dijo en Bogotá el ministro de Relaciones Exteriores de ese país, Heraldo Muñoz.

Tanto el Gobierno como las FARC han identificado la necesidad de tener una estructura con capacidad de observación territorial que garantice un proceso serio, transparente, verificable y legítimo en las regiones, ante los ojos de la población colombiana y la comunidad internacional.

Un grito en el cielo

Algunos críticos del proceso han puesto el grito en el cielo al considerar que un cese al fuego paralizaría las acciones de las Fuerzas Armadas. Posibilidad que fue negada de tajo por el jefe negociador del Gobierno en los diálogos de paz con las Farc, Humberto de la Calle, “El Ejército y la Policía seguirán defendiendo a los colombianos, garantizando su vida, su honra, sus bienes, en todo el territorio nacional justamente porque hay factores de perturbación del orden público que continuarán vigentes seguramente en ese momento”, afirmó.

De la Calle aclaró también que el alto el fuego aplicaría solo para las FARC ya que la Fuerza Pública tiene que mantener su lucha contra las bandas criminales y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que opera todavía en el país “de manera reprochable”, dijo en referencia al ataque del pasado lunes que dejó once militares y un policía muertos, así como dos soldados secuestrados. “El cese no puede implicar simplemente como una especie de parálisis de la Fuerza Pública”, aseguró. Asimismo, De la Calle supeditó el fin definitivo de la confrontación militar a unas condiciones que las FARC deben cumplir como “la suspensión de actividades de extorsión y narcotráfico”.

Seguridad, seguridad

Pero, ¿por qué es tan importante lo anunciado en las últimas horas? Sencillo: El Gobierno plantea terminar el conflicto para construir la paz, por eso aborda de un cese al fuego bilateral cuya característica principal es que es definitivo. De ahí, que el equipo negociador del Gobierno tenga instrucciones precisas. “El Gobierno está dispuesto a anticipar el cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo, siempre y cuando existan las condiciones serias para que este cese se acuerde. Es fundamental que sea verificable y definitivo; para facilitar que así sea se plantea la concentración de las estructuras de las Farc con lo cual se propicia además un escenario de seguridad, credibilidad, confianza” dijo una fuente cercana a la negociación.

Así las cosas, atrás quedan las imágenes de guerra como las de Buenos Aires o Guapi y se abre una posibilidad real de imaginar un país sin conflicto. Los diálogos de paz, en receso por las elecciones del pasado domingo, se reanudarán este lunes 2 de noviembre para avanzar en los dos puntos restantes, el de víctimas y el de fin del conflicto, que implica la desmovilización y dejación de armas por parte de las FarC. Esto significa que de La Habana pueden seguir llegando barcos cargados con buenas noticias.