La guerra quedó atrás

Cientos de guerrilleros de las Farc recorrieron ríos y caminos del Cauca para concentrarse en las zonas veredales en donde entregarán las armas y se someterán a la Justicia Especial de Paz. El hecho marca el fin definitivo de la confrontación con ese grupo armado.

Por: Redacción Fin de Semana

Llevan varias semanas recogiendo los “corotos”, los fusiles no se disparan hace casi 20 meses. No ha habido bombardeos y se han podido reecontrar con sus familiares que los han visitado en las zonas de preconcentración. El lunes emprendieron la marcha final, después de haber sobrevivido a una guerra absurda, se dirigieron a las tres zonas veredales convenidas con el Gobierno donde harán el tránsito a la reincorporación a la vida civil.

Los miembros de la Fuerza Pública estaban allí para protegerlos y decenas de vehículos con los símbolos del sistema de Naciones Unidas escoltaron los buses que los transportaron desde los sitios que habían servido de escenarios para cruentos enfrentamientos y los llevaron a La Elvira Buenos aires, y a Pueblo Nuevo en Caldono.



En las veredas Sinaí y El Mango de Argelia y en el propio casco urbano del municipio los despidieron centenares de personas que celebraban la liberación de los padecimientos de la guerra que produjo el desplazamiento de más de la mitad de sus 25.000 habitantes y que los mantuvo en la permanente zozobra de estar en medio de los tatucos que los guerrilleros lanzaban sin piedad contra las instalaciones policiales vecinas de sus viviendas y de la respuesta de la fuerza pública que en las noches lanzaba bombas a los campamentos en la zona rural.

Hace cinco años esa zona del Cauca se volvió prácticamente invivible, las Farc atacaron el municipio decenas de veces y la población terminó expulsando a la Policía de El Mango para no seguir siendo blanco de la confrontación. Hasta el poder judicial tomó partido y ordenó al Ministerio de Defensa el traslado de puesto policial para aislar a la población de la confrontación.

Argelia fue un escenario privilegiado de la guerra por su ubicación que lo convirtió en un corredor hacia el Pacífico donde se comercializan drogas y armas. Decenas de soldados y policías resultaron muertos o heridos y centenares de guerrilleros de las Farc cayeron en medio de las refriegas. Las víctimas se cuentan por miles.

Tal vez por todo esto, los argelinos salieron a celebrar con banderas blancas y música a diferencia de lo que ocurrió en Popayán o en las otras ciudades de Colombia donde la noticia de la desmovilización definitiva de la guerrilla de las Farc pasó casi desapercibida. Los medios de comunicación de alcance nacional le dieron más despliegue a la chismografía política alrededor de los ofrecimientos del Vicepresidente a miembros de partidos distintos al suyo para hacer coaliciones electorales el próximo año.

En Argelia y en varios otros municipios del Cauca y en más de 240 de todo el territorio nacional la noticia fue la marcha final de una guerrilla que, en cumplimiento del acuerdo, se concentró y a partir de ahora estará literalmente rodeada por la fuerza pública que ya se ubica en unos anillos de seguridad alrededor de los 26 lugares donde se encuentran más de 5000 guerrilleros y a donde llegarán otros tantos cuando los milicianos de las Farc también entren a esos lugares a someterse a la justicia que combatieron durante años.

A La Elvira llegó, Pablo Catatumbo, miembro del secretariado de las Farc y jefe del Bloque Occidental, quien después de estar de civil por cuatro años en La Habana, decidió simbólicamente vestir el camuflado por última vez y encabezar la marcha de más de un centenar de guerrilleros que decidieron abandonar la guerra y reintegrarse a la vida civil.

A Caldono había llegado hace algunos días el Presidente de Francia, Francois Hollande y el Presidente Santos a comprobar los avances de la implementación del acuerdo y a reiterar el apoyo de los países de la Unión Europea a lo acordado y su voluntad de contribuir a su desarrollo.

En los corregimientos de Argelia se vio a decenas de familiares de guerrilleros, incluso niños de muy corta edad despidiéndolos. Eran sentimientos encontrados. De una parte, la alegría de saber que ya no estaban en la guerra, que habían sobrevivido a ella y de otra, la partida de ese lugar donde los tenían cerca a otro en el que no saben cuándo los podrán volver a ver.

Seguramente muchos en forma silenciosa les reprochaban sus conductas durante estos años de confrontación, otros los despedían con banderas, ellos prometían no abandonar la “lucha” y afirmaban que ahora sin violencia seguirían buscando un país mejor.

En El Mango tenían presente la madrugada del 9 de mayo del 2012, cuando sus 600 habitantes vivieron horas de pánico, luego de que la guerrilla lanzara granadas y tatucos que causaron lesiones a 9 soldados que tuvieron que ser traslados de urgencia y en precarias condiciones a Cali. Era solo una de los cientos de escenas de la guerra de la que se sentían liberados ahora definitivamente.

En la tarde del viernes quedaron concentrados la mayoría de los miembros de las Farc en las 26 zonas veredales transitorias convenidas con el gobierno para llevar su proceso de desarme, dos de las cuales están ubicadas en el Departamento del Cauca. Fue una semana histórica que el Comisionado para la paz del gobierno, Sergio Jaramillo, comparó con la terminación de la segunda guerra mundial que fue recibida con júbilo en toda Europa, en contraste con la indiferencia con la que se presenció está última marcha en Colombia.