“El realismo dialéctico en la historia – La Crisis del Marxismo como Interpretación de la Historia” (III)

FERNANDO SANTACRUZ CAICEDO

[email protected]

En su teoría revisionista y ecléctica, Bernstein rechazó el dogma de la causa única, acentuó la interdependencia indirecta entre la base económica y los demás elementos de la supraestructura, y redujo tal interrelación a un problema de proporciones entre sus mutuas influencias, sin que en momento alguno reivindicara el método dialéctico en la interpretación de la historia.

Le interesa leer… ‘“El realismo dialéctico en la historia – La Crisis del Marxismo como Interpretación de la Historia” (II)’

De ahí que Antonio García observara que «La trascendencia histórica de los movimientos revisionistas, consistió en mostrar los primeros gérmenes -rebeldes, no revolucionarios- del socialismo como negación del comunismo (…). EI socialismo admitía su naturaleza de subproducto doctrinario del comunismo marxista (…). Ahora el socialismo enriquecido por las experiencias del nuevo mundo, empezaba a ser la negación del comunismo marxista».

Estos antecedentes nos muestran cómo la última fase que alcanza el desarrollo del método dialéctico, aplicado a la cognición de la historia, corresponde a la del realismo dialéctico, caracterizado por:

  1. i) Reivindicar el método y encaminarlo hacia la investigación dinámica de la sociedad.
  2. ii) Suprimir la Causa Causarum económica y reconocer las leyes de interdependencia, sustituyendo el ángulo de enfoque único y dominante

iii) Aplicar decididamente «la teoría de la perspectiva múltiple y condicionada a cada época histórica”.

  1. iv) Renunciar a los conceptos filosóficos del «proceso histórico» como «proceso lineal» y del «hombre racional», para concebirlo en su exuberante y «contradictoria complejidad de elementos racionales e irracionales».

Es desde esta óptica como podemos apreciar la estructura dinámica de las fases del pensamiento dialéctico, teórico y práctico, aplicado al conocimiento de la historia, de las causas y las leyes que la rigen, de la personalidad de las épocas históricas y de la transformación de la realidad socio-histórica.

Recordemos que desde los inicios de la década de los años 40 en el siglo XX, Antonio García fue uno de los primeros científicos sociales que se atrevió a negar dialécticamente la Causa Causarum económica del comunismo marxista dogmático y a proponer la necesidad imperativa de movilizar las fuerzas sociales progresistas hacia un nuevo proyecto de vida con el fin de asegurar el sentido humanista de la economía, el valor trascendental de las libertades y la integración de los derechos civiles, políticos, sociales y económicos del hombre, planteamiento que orienta el sentido del socialismo contemporáneo.

Desde la perspectiva de las naciones y las clases explotadas, el nuevo socialismo constituye estratégicamente una alternativa para superar el atraso, alcanzar los más altos niveles del desarrollo integral y sentar las bases materiales y espirituales de una sociedad moderna y de un nuevo ser humano, materializando la democracia orgánica como sistema integral de vida y la realización del hombre como individuo y comunidad, construcción teórica fundamentada en la síntesis entre el socialismo como sistema de vida económica y el liberalismo como sistema de vida política.

Como conclusión a estas notas introductorias al estudio crítico del ensayo “EL REALISMO DIALÉCTICO EN LA HISTORIA – La Crisis del Marxismo como Filosofía Histórica”, podemos afirmar que constituye el culmen del pensamiento filosófico-político de Antonio García, su gran aporte a la filosofía universal, a la historia y a la ciencia social crítica latinoamericana.