El Pueblo de Colombia

FRANCISCO JAVIER PANTOJA PANTOJA

Magister en Economía Aplicada

Profesor de Economía

Universidad del Cauca

@fjpantoja

A la junta directiva del Banco de la República le quedo grande convertir la inflación en crecimiento económico. El país económico funciona a media marcha y camina hacia las arenas movedizas de la recesión.

¿Qué? ¿Esto qué es? Al ciudadano lo están desplumando con el agua fría de los impuestos y la carestía. Nada, nula, cero creación de riqueza. ¿Riqueza?, ¿cuál riqueza? La tributación actual aumenta la pobreza y concentra la riqueza. Ni hablar de distribución de la riqueza, ¿para qué? El IVA es lo único que se reparte a diestra y siniestra.

Pero que tienen que ver las peras con las manzanas. El control de la carestía es responsabilidad de la junta directiva en mención, los impuestos del Congreso, no obstante el banco guardo silencio en el trámite de la reforma tributaria y el congreso se hace el sordo, ante el monstruo alcista y al final los dos entes se hacen pasito, cada cual en su orilla, dedicados a observar la agonía económica del pueblo.

Uno y otro incumplen la Constitución. Dejo de lado al Congreso, el pueblo “verraco” seguro les pasará cuenta de cobro.  No así a los directivos del banco grande, no los elige el pueblo, los designa el Presidente. Y al presidente lo elige la calle y la calle es pueblo.

Bueno, ¡vuelva al hilo! ¿Por qué los codirectores del banco central incumplen la constitución? El pueblo de Colombia decretó con el Artículo 372 que: “… Los miembros de la junta directiva representarán exclusivamente el interés de la Nación” ¿y cuál es el interés de la nación? ¿Más pobreza? ¿Más desempleo? Nada que ver con un interés por la prosperidad.

De otro lado y según el Artículo 371, ellos se escudan en la autonomía del banco, para no cumplir con el interés de la nación y soportan sus disculpas en la técnica. La tecnocracia, que con toda la batería de datos concluye que la economía se encuentra a media marcha, pero por culpa del clima, del fenómeno del niño, de las lluvias en el Perú y nunca por las decisiones tardías en la política monetaria.

Cabe preguntarse: ¿Cuándo?, pensando en el interés nacional, han redefinido la política económica a favor del pueblo. Los codirectores y el ministro de Hacienda solo atienden las premisas neoliberales, una, entre otras: la pobreza y el desempleo es culpa del ciudadano, es por culpa de su actitud, porque “no es echado pa’lante”. Nunca reconocen que la subordinación al sistema financiero internacional aumenta la miseria. ¿Cuál es la sensatez social del banco?

Es el colmo del cinismo que el anterior director del banco, ahora, graduado de conferencista, diga que la economía tiene problemas, ¿no los vio cuando estuvo allí? ¿Qué hizo cuando estuvo dedicado a firmar billetes?

Volviendo al punto, los directivos del gran banco, intercambiaron, la función social del Estado por la voracidad de los  mercados. Ahí tienen a  Trump hablando de intervención, intromisión, intrusión, el Estado reclamando su papel. Y aquí en Colombia, los responsables de la economía, con la cabeza gacha, dedicados a subir impuestos para tapar los huecos de su incompetencia. Funcionarios que escasamente funcionan.

Aún falta, casi lo olvido, el Artículo 373 de la Constitución Nacional que reza: “… velará por el mantenimiento de la capacidad adquisitiva de la moneda…” ah sí, oh si, ¿Para cuanto alcanza un billete de $50.000? haga cuentas, 19% en IVA, más inflación, peajes, carruseles, carteles del cuaderno, del papel higiénico, en fin, más impuestos, aquí, acullá y hasta en el más allá ¿cuánto queda Ahora?

¿Cuál poder adquisitivo de la moneda?, nada, cero. Cambie un billete y vera como desaparece, dura más el agua entre las manos “no alcanza pa’nada”. Incumplen con el mandato constitucional.

El Pueblo de Colombia le asignó tres artículos a la banca central en la Constitución ¿Y?

¿Quién los vigila? ¿Quién los controla? ¿Dónde están las comisiones económicas del parlamento?  Tal vez no se les entiende. Al hablar los codirectores, que por cierto se turnan para dar entrevistas a los medios, es como si hablaran en letra pegada, no se les comprende o hablan así para que el pueblo quede en las mismas. La tecnocracia del banco grande perdió sintonía con las masas y al vendedor de aguacates de la calle 5 de Popayán, le importa un pepino todo este cuento.

* Las opiniones aquí expresadas son de la absoluta responsabilidad del columnista.