El hombre de las marimbas encantadas llega al Petronio

Desde el 2013 cuando José Antonio Torres Solís ‘Gualajo’, el ‘indestronable’ rey de la marimba ganó el Premio Vida y Obra del Ministerio de Cultura, se convirtió en un icono para los amantes de la música del Pacífico dentro y fuera de Colombia.

Por: Olga Portilla Dorado

@olguitapd

En 2013, el Ministerio de Cultura entregó al maestro Gualajo el Premio Nacional Vida y Obra, el cual es otorgado a quienes con su trabajo tesonero honran el campo de las expresiones estéticas y artísticas del país. /Fotografía: Luis Carlos Osorio Páez

Gualajo es el marimbero más reconocido del país, aunque esto no le haya significado riquezas ni un trabajo estable, su nombre se ha escuchado en los más reconocidos escenarios de Colombia, pero también en el extranjero.

Cumplió el sueño de su padre, el también músico e intérprete del ‘piano de la selva’ José Antonio Torres, quien quería llevar los ritmos y sonidos de la música del Pacífico hasta Europa, él no pudo lograrlo, pero su hijo que le heredó su talento y su amor por el folclor lo logró. Ha visitado Rusia y Francia dando ‘cátedra’ de cómo se toca la marimba.

“Pero la marimba tradicional, porque en ellas no hay engaño, con la que se toca los verdaderos aires del Pacífico, no como ahora que se han ido por lo más fácil, por lo que dé plata”, dice el maestro Gualajo, quien por esta época trae a su memoria las veces que se subió a la tarima del Festival Petronio Álvarez y en más de tres ocasiones ganó el premio a mejor intérprete de la marimba, hoy una de las categorías más apetecidas por los concursantes: ‘rey de la marimba’.

Gualajo, con esa frescura que lo caracteriza dice que no hay ningún marimbero que lo haya logrado ‘superar’, que no hay nadie que toque mejor que él. Y aunque sabe que año a año se elige al ‘rey de la marimba’ en este evento que reúne a los mejores del folclor del Pacífico, el maestro asevera que nadie conoce las raíces del instrumento y de la música como él.

Sus historias son múltiples, el maestro José Antonio Torres Solís tiene una forma especial para contarlas. En las charlas con él, el tiempo no importa, a una pregunta que se le hace él responde con elocuencia y sabiduría, va y viene por sus recuerdos, por las personas que lo han apoyado. Se ríe cuando recuerda que un día un gobernador del Valle le prometió una casa, sin embargo hasta el sol de hoy no la ha recibido. Se le escucha nostálgico y pensativo cuando recuerda cómo ‘la casa de los Torres’, donde él nació y la partera le cortó el cordón umbilical sobre una marimba, se vino al piso porque el río se la llevó. Actualmente ese es su mayor anhelo: poder reconstruirla y que se convierta –como lo era antes- en una escuela para enseñar la música del Pacífico colombiano.

Estas y otras historias que narran la vida y obra de este hombre nacido en Guapi hace 77 años, quedaron retratadas en el libro que como título lleva su nombre acompañado de su mejor apelativo ‘el hombre de las marimbas encantadas’, el cual escribió un coterráneo suyo, el escritor y poeta Alfredo Vanín, que aunque nació en Saija en el municipio de Timbiquí fue criado en Guapi.

Ambos maestros, uno en la música y el otro en las letras se conocen desde la infancia, han compartido varios momentos históricos de su pueblo, han vivido los cambios que ha tenido su gente y el municipio; además concuerdan en que el olvido en el que ha estado sumido el Pacífico es una deuda que ningún mandatario ha logrado suplir.

Aunque el libro se escribió hace más de tres años, como un agradecimiento a lo que el Festival Petronio Álvarez ha hecho por el folclor de esta región del país, desde el pasado jueves y hasta este lunes la Fundación Cultural, Artística y Musical ‘Gualajo’ dirigida por Luis Carlos Osorio, estará entregando algunos ejemplares de este libro.

De acuerdo con su autor, Alfredo Vanín, el libro ‘José Antonio Torres Solís Gualajo – el hombre de las marimbas encantadas’ tiene aspectos biográficos, pero también tiene una recreación del entorno físico, material, y cultural en el que se desarrolla la vida del personaje.

“No es una biografía a secas en el sentido de narrar linealmente su historia, sino los elementos que crearon al personaje central del libro. Una de las razones por las que me alegró escribir este libro es esa memoria que me trae la casa donde vivieron siempre los Torres en Guapi, memoria que me permitió concebir el libro de una manera bastante personalizada. Recordar lo que me genera el pueblo, las músicas de marimba que siempre estaban ahí porque desde ahí salían las balsadas para las celebraciones, salían los grupos que iban a tocar en las fiestas. La casa de los Torres era el eje central de la marimba”, comenta el escritor.

El escritor caucano recuerda que cuando la Fundación Gualajo le propuso escribir el libro aceptó sin pensarlo dos veces, además sintió el respaldo que el Ministerio de Cultura le dio, al expresar que estaba de acuerdo con que él fuera quien escribiera ‘las memorias’ de Gualajo.

“Acepto también porque creo que teníamos, tenemos y seguimos teniendo una deuda con toda la historia del Pacífico, de mostrar cómo ha sido su evolución en todos los campos: en lo artístico, en lo social, en lo etnográfico, en lo literario”, expresa Alfredo Vanín.

Para el escritor, Gualajo es un hombre resonante tanto en su música como en sus palabras, es un músico que produce encantamientos. “Una de las cosas que cuento en el libro, es que él en su infancia se metía a la selva a escuchar los sonidos de la selva y cuando oía un animal salvaje llegaba a su casa y componía un currulao”, describe Vanín.

El escritor Alfredo Vanín también participa del Petronio con otros colegas en el stand de la Fundación de Escritores del Pacífico. Actualmente Vanín se encuentra trabajando en una propuesta para escribir un libro de historias con mujeres afro que hayan dejado huella en lo artístico, en el pensamiento o en el activismo social del país.

En palabras del escritor, este libro significa “darle continuidad a un proceso que es notorio, la visibilización que ha tenido la música del Pacífico tanto del norte como del sur, desde el Chocó hasta Tumaco; hace unos años esta música era un fenómeno marginal, pero los cantos salieron a las calles de Bogotá, Cali y Popayán, y en eso colaboró mucho la creación del Festival Petronio Álvarez. El libro es un aporte a este proceso, lo enriquece en cuanto a que muestra la vida, el pensamiento y el sentimiento de un personaje central de las músicas de marimba”.

La realidad y la ficción propias de los pueblos de Colombia también se leen en el libro, la sonoridad del mar y del instrumento llegan a sus lectores quienes se conectan con lo que el autor logra describir.

Sin duda, tener en las manos la vida y obra de José Antonio Torres Solís ‘el hombre de las marimbas encantadas’, es un honor y un legado para todas las generaciones que se han dejado cautivar por la marimba de chonta y el folclor que con ella se interpreta.