“El fútbol era su pasión y su propósito de vida”

Adiós a Pedro Bonilla, el inquieto payanés cuya vida estuvo ligada al balompié payanés y caucano.

Adiós a Pedro Bonilla, el inquieto payanés cuya vida estuvo ligada al balompié payanés y caucano.

Hondo pesar hay en la ciudad por el fallecimiento de Pedro Bonilla Cuéllar, ex docente, ex futbolista, entrenador y directivo de fútbol aficionado, quien a sus 79 años dejó de existir en la madrugada de este miércoles en su vivienda del barrio Valencia.

El ‘Profe Bonilla’ como era conocido cariñosamente por amigos y pupilos, sucumbió ante una enfermedad que lo mantuvo hospitalizado las más recientes semanas y que en sus últimos días lo postró en cama en su residencia, falleciendo sobre las 3:00 am de este miércoles rodeado por sus familiares cercanos. Era el mayor de 15 hermanos (10 hombres y 5 mujeres), 11 de los cuales sobreviven.

Su hermano Diego quien lo recordó como un hombre jovial, amigable y amante del deporte en general, aunque su pasión fue el fútbol, dijo que muy joven Pedro había emigrado hacia Cali donde cursó su bachillerato, en el colegio Industrial Camacho Perea, regido por la comunidad salesiana de Don Bosco. Desde ese entonces, ya dejaba ver su preferencia por las actividades físicas y deportivas.

A su retorno a Popayán, Bonilla Cuéllar se convirtió en promotor de equipos deportivos, “aunque el comenzó con el voleibol y el baloncesto y no con el fútbol”, indicó su hermano.

Esa vocación trabajo con niños, junto al conocimiento que iba cosechando de forma autodidacta, le abrió el campo en la docencia, ingresando así al Inem de Popayán, donde laboró por más de 20 años como profesor de Educación Física. Igualmente cumplió como profesor en esa misma área en el José Eusebio Caro y en colegio Don Bosco.

El gran por el fútbol, también marcó la vida del ‘Profe Bonilla’. En 1957 y a sus 18 años, según cuenta Diego, luego de una estelar participación nacional con la selección Cauca juvenil, estuvo a punto de ir a Independiente Santa Fe, pero una grave lesión de rodilla le cortó ese sueño. “No obstante, él se recuperó y siguió jugando fútbol a nivel aficionado, destacando como puntero izquierdo, dueño de una potente pegada al balón”, agregó, recalcando que él y su otro hermano Gildardo, “con apoyo permanente de Pedro, al que consideramos que nos formó como futbolistas, si pudimos llegar al fútbolprofesional”.

Desde entonces, la vida del ‘Profe Bonilla’ siempre estuvo ligada a una cancha de fútbol; hoy quienes lo recuerdan, traen a su memoria esos partidos que dirigía desde la línea blanca aportándole a sus ‘pupilos’ su experiencia y su carácter. Aunque siempre fueron equipos de fútbol aficionado, la pasión que Bonilla le imprimía a cada encuentro se reflejaba desde las tribunas cuando sus jugadores no lograban anotar el gol.

En sus últimos años, luego de pensionarse en el magisterio, Bonilla se dedicó de lleno a la Escuela Deportiva Popayán, en la que formó gran cantidad de futbolistas, muchos de ellos con paso por equipos profesionales. Asimismo ofició como entrenador de selecciones Cauca en los años 70 y directivo de fútbol aficionado con su club, evidenciando casi siempre una posición crítica contra el personal que manejaba el balompié caucano.

A Pedro Bonilla Cuéllar le sobreviven sus hijos Mabel, Juan Manuel y Constanza, fruto de la unión de 46 años con Gloria Hernández y seis nietos, residiendo siempre con su familia primaria en el barrio Valencia.

Las honras fúnebres del ex docente, ex futbolista y entrenador deportivo, se cumplen desde el pasado miércoles en la funeraria Jardines de Paz sobre la calle 9 en la Autopista Norte y su vigilia tendrá lugar este jueves a partir de las 10:00 am en el templo del campo santo Jardines de Paz, al noroccidente de la capital caucana.