Editorial: Vandalismo y cultura ciudadana, aún en pañales

La falta de cultura y civismo en Popayán no es un tema nuevo. Infortunadamente, los residentes de la Ciudad Blanca hace muchos años se acostumbraron al mal comportamiento en las calles, a las conductas reprochables, a la ley del más vivo, y ningún gobierno municipal ha sabido hacer frente al tema.

Aquello queda expuesto, cuando los modernos botes de basura que se instalan en las obras ya listas de Movilidad Futura, aparecen vandalizados, destruidos y en muchos casos hasta desaparecidos. Lamentable que este tipo de mobiliario, útil para que la gente no arroje papeles, bolsas, cáscaras de frutas y muchas otras cosas al suelo, tenga un fin tan deprimente.

Igualmente lamentable que, tal como lo denunció un internauta recientemente, en el parque de La Paz, al norte de la ciudad, uno de los elementos para ejercitar las piernas en forma de caminata ya haya perdido dos de sus partes, dejándolo inservible. Esta lamentable situación es más notoria, ya que esta zona recreativa que le presta un invaluable servicio a miles de ciudadanos, ni siquiera haya sido reinaugurada; es más, aun se siguen ejecutando obras finales para terminar esta renovación.

El vandalismo sigue haciendo de las suyas, y hoy nada pasa, porque hasta el momento no se conoce algún tipo de sanción y mucho menos sobre programas o estrategias de la Administración Municipal para fomentar los valores cívicos y la cultura ciudadana.

A los daños a los botes para la basura, se suman las distintas averías a los también recientes paraderos de buses, que han sido grafiteados y golpeados, afectando las pantallas y vidrios de publicidad que allí se destaca.

Pareciera que Popayán, al menos en lo que tiene que ver con el cuidado de sus calles, parques y plazas, no tuviera doliente, pues muchas de estas zonas siguen siendo el lugar perfecto para que grupúsculos de muchachos se reúnan para consumir alucinógenos o bebidas embriagantes y para que algunos ciudadanos irresponsables saquen su mascota para que hagan sus necesidades fisiológicas y no las recojan para depositarlas en un bote para la basura.

Pueden ser elementos suntuarios para embellecer cierto punto de la ciudad, parques infantiles que sufren la acción de los descerebrados, las señales que son pintadas o deterioradas por los bárbaros, los receptores de basura que reciben la furia de los irracionales o las calles que tan pronto son aseadas se ven cubiertas inmediatamente por basuras y desechos.

Muchas de esas acciones provienen de mentes antisociales a las que únicamente les es útil la sanción que debe proceder de acuerdo con nuevo Código de Policía. No puede quedar una ciudad a merced de los vándalos.

¿Habrá que traer a Antanas Mockus para que venga a solucionar los problemas de civismo y cultura ciudadana en nuestra ciudad?