Editorial: Redes sociales y su uso irresponsable

Las redes sociales y la tecnología se convirtieron en un aparato de comunicación masiva que trasciende las fronteras y son sumamente efectivas. Esa es una de las maravillas que nos ofrece la virtualidad actualmente, cuando nos sumergimos en un mundo intangible para contactar, ya sea a la persona que conocemos pero que está en otro lugar y espacio; o y con la que nunca hemos interactuado físicamente pero que ocupa un bit en cualquiera de las plataformas que nos ofrece Internet.

Y no es para menos ya que la necesidad de comunicación y de intercambiar información está siempre presente en las personas y es posible que el éxito que tienen hoy las redes sociales no sea pasajero, sino que en realidad lo que esté sucediendo es que comenzaron a sentarse las bases de una profunda transformación en las sociedades y en los modos de relacionarnos los unos con los otros.

A partir de esa forma virtual de contactarnos que en teoría debería conllevar a una forma sana de interacción entre dos o más personas, se genera también un uso inadecuado en el que se denigra y se vilipendia sin razón alguna, tal como ocurrió recientemente con dos escoltas que cumplían con su labor aguardando a su ‘protegido’ frente a las instalaciones de un banco en un reconocido centro comercial de la capital caucana. De estos dos ciudadanos, alguien a través del Facebook los fotografió y los acusó sin más ni más, de ser fleteros que supuestamente vigilaban a potenciales víctimas frente al establecimiento bancario.

La irresponsable publicación se viralizó en minutos, poniendo en la palestra pública a estas dos personas que solo cumplían una labor respetable sin ningún tipo de relación delincuencial. Minutos más tarde, varios internautas desmintieron dicha información, haciendo referencia a la noble labor que cumplían en ese momento estos dos hombres, aunque ya el mal estaba hecho.

Situaciones de este tipo (advirtiendo que hay muchas otras tan o más graves) ocurren con frecuencia. Publicaciones en todo tipo de plataformas para intercambio de información personal que termina siendo pública en un rango inimaginable, mucha de la cual, por imprudencia o malquerencia, afecta a personas, grupos o entidades públicas o privadas. Muchos de estos sucesos ocurren en círculos cerrados por lo que solo circulan entre pocas personas, pero otras se vuelven una ola de mentira que destroza la honra de cualquier internauta desprevenido.

En nuestros días buena parte de la comunidad gira en torno a las redes sociales; ellas tienen muchos usos y ventajas, pero son peligrosas cuando se les usa con propósitos perversos, ya que el contenido de sus comunicaciones no es contrastado, muchas veces es anónimo, irresponsable, causa daño.

Las redes sociales han reemplazado gran parte del contacto social y permiten a la gente expresarse sobre determinadas situaciones, temas o hechos, pero en ellas se escribe sin rigor y cada día es más habitual encontrar críticas, insultos, comentarios sin atisbo de benevolencia, mensajes denigrantes, expresados por seres anónimos que actúan como despiadados censores.

Las redes sociales son la tendencia cultural de mayor auge en el mundo, se han vuelto una segunda realidad, pero infortunadamente la forma como ellas se pueden usar tiene su lado perverso, pues pueden convertirse en herramienta apta para fines indignos, dañinos, aprovechando que hoy buena parte de la sociedad vive, piensa y se rige por lo que en ellas se dice y divulga.

En síntesis tenemos que decir que las redes sociales en sí no son el problema, lo es la forma como se les usa y aún no se ha logrado medir a cabalidad la dimensión de su irrupción en la civilización occidental, en su cultura y en la transformación de las relaciones interpersonales.