Editorial: Más inclusión y variedad para el 2019

Terminaron los festejos conmemorativos del 5 y 6 que para Popayán fueron rebautizados hace ya tres años como la Fiesta de Reyes, un evento que conecta los festivos finales de año con el comienzo de otro, convirtiéndose en disculpa para desacelerar toda una ciudad metiéndola en el jolgorio y la algarabía propios de este tipo de certámenes.

Y como todo final es tiempo de balances, que en este caso, pasan por algunas cosas buenas y otras, muy comentadas ya al final, que dejan mucho que desear.

En principio señalar que se notó el trabajo de la Corporación que organizó las fiestas, dejando atrás la improvisación que dejaban ver otras administraciones a pocas semanas de comenzar los festejos. Eso sí, hubo una programación más corta que otros años, pero en general bien planificados, organizados y con muy buena asistencia, en especial los recorridos callejeros.

En tal sentido, para nuestro balance tenemos que decir que fue positivo todo el ambiente de alegría y carnaval que se vivió durante los recorridos planificados por los organizadores de los festejos. En ellos la gente pudo deleitarse con la belleza de las carrozas y las buenas coreografías de las comparsas. Todo esto se disfrutó sin el temor de recibir baños de espuma o de harina, juegos que se trasladaron a zonas determinadas y exclusivas para ello.

Punto negativo, el retraso en todos los eventos, en especial los matinales y vespertinos. Este mal endémico para eventos públicos, así sean gratuitos, tienen que atenuarse. Esa es una forma de respetar al pueblo.

Punto positivo, los eventos que se programaron en el parque Caldas. El encuentro de Chirimías y los Tarima Cultural sirvieron para que se disfrutara de la música autóctona de Popayán y del Cauca. Aparte de que las autoridades no permitían que se ingresara carioca o talcos a nuestra ‘sala de recibo’, lo que facilitó que las personas disfrutaran de este espacio público sin temor a sufrir ‘ataques’ de entusiasmados fiesteros que lanzan toda clase de productos a ciudadanos inermes que supuestamente no hacen parte de esos juegos.

Sugerencia, planificar mejor los cierres de vías. Muchos ciudadanos ‘de a pie’ se perdieron literalmente para buscar transporte público en dirección al norte porque poco conocían de los planes de desvío por lo que tuvieron que caminar y preguntar por varias cuadras hasta encontrar la ruta que debía llevarlo hacia el norte de la ciudad.

Sobre la medida de restringir el uso de la motocicleta, recibió más aplausos que rechiflas. Fue una buena experiencia ver la ciudad sin el tumulto de los vehículos de dos ruedas en las calles y en especial, de las inoportunas imprudencias que cometen muchos de los motociclistas permanentemente.

Algo para tener en cuenta en próximas ediciones de la Fiesta de Reyes sería una programación para niños; ellos también se merecen espacios lúdicos propios para este sector de la sociedad. Asimismo, fue muy criticado el que no incluyeran programación deportiva o dejaran a un lado el encuentro de melómanos. Esos dos eventos sin duda le generan inclusión y variedad a las fiestas.

En definitiva son pocos los desaciertos que sobresalieron durante estas fiestas. Sin embargo, a

esos hay que apuntarles para que en el 2019 la Fiesta de Reyes siga consolidándose como una verdadera fiesta payanesa.