Editorial: Mantener  y equipar también es prevención

Editorial: Mantener  y equipar también es prevención.

Dos hechos con similares características ocurridos uno tras otro, terminaron concatenándose en el imaginario de este espacio editorial. Hablamos en principio del incendio en el hermoso poblado de Salamina, Caldas, que destruyó valiosas casonas, causando una destrucción incalculable sobre todo en su patrimonio histórico y cultural. El otro caso es el de un incendio ocurrido en la zona conocida como ‘El Planchón’, en inmediaciones de la plaza de mercado del barrio Bolívar, área aledaña al hermoso centro histórico de nuestra capital caucana.

En la emergencia de la localidad de Salamina, el fuego, que habría comenzado en una casa del centro de la manzana, en lo que se conoce como calle patrimonial, acabó con 20 locales comerciales y 6 casas. Tras el balance de la emergencia en la llamada ‘Ciudad luz de Colombia’, que dejó cuatro personas afectadas, la municipalidad lamentó la pérdida de las casonas coloniales, incrustadas dentro del patrimonio Universal de la Humanidad, tal como fue declarado este hermoso paisaje cultural, histórico y cafetero.

Volviendo a nuestra Popayán, en la noche del jueves registramos la noticia del incendio en El Planchón, punto aledaño a la galería del barrio Bolívar donde confluyen el comercio de productos agrícolas con notables problemas sociales como la drogadicción o la prostitución. En dicha conflagración que dejó un bombero lesionado, se registraron mínimas pérdidas, tanto locativas como de insumos que estarían listos para ser distribuidos entre los comerciantes. Debido a la rápida intervención de los bomberos de Popayán, el fuego no se extendió y pudo ser controlado a tiempo.

A simple vista los dos sucesos parecieran no tener relación alguna. Pero yendo mucho más allá de las noticias de día a día, tendríamos que esbozar una honda preocupación por la vulnerabilidad a la que está sometido nuestro Centro Histórico. Muchos dirán que ‘El Planchón’ está retirado de las calles y estructuras coloniales, sin embargo, el que conozcamos que las unidades bomberiles no encontraron hidrantes funcionales en la zona, debe generar muchos interrogantes, en especial hacia aquellas entidades municipales encargadas del mantenimiento de aquellas herramientas vitales para el control del fuego. ¿Pasa lo mismo con nuestra zona histórica?

El llamado entonces es a que las dependencias en general que confluyen en la gestión del riesgo, realicen un inventario detallado de hidrantes (en toda la ciudad inclusive), a fin de reparar y/o mejorar la red de los mismos. No habría que esperar a que, en medio de un incendio en una casona aledaña al parque Caldas, las unidades bomberiles tengan que ir a recargar sus máquinas a puntos ubicados a 10 o más cuadras de distancia. Se perdería tiempo valioso para controlar las llamas, las cuales, en un eventual caso de estos, crecerían más rápido de lo normal debido a la calidad de los materiales con que están construidas las edificaciones coloniales.

Además, sería pertinente agregarle al equipo bomberil maquinaria propia, que podría usarse para demoler paredes en caso que sea necesario. Igualmente, dotarlo de vehículos cisterna y de motobombas, herramientas que son vitales para la atención emergencias, en especial en áreas tan sensibles como la de nuestro Centro Histórico.

Señores, la acción de prevenir, además de los procesos educativos con las comunidades y la sociedad en general, también incluye la de equipar debidamente a nuestros cuerpos de socorro. Tengan presente que esa es una inversión que tarde o temprano se va a rentabilizar, en especial para no lamentarnos como lo están haciendo en Salamina, Caldas, donde hoy lloran por la pérdida de su hermosa zona patrimonial.