Editorial: La violencia contra el futuro del país

El Cauca amaneció conmocionado por el asesinato de una bebé de un año en una vereda cercana a la cabecera municipal de El Tambo. El cadáver de la niña reportada como desaparecida horas antes incluyendo una posible amenaza de rapto, fue hallado en una fosa en cercanías del patio de su humilde vivienda rural. Al parecer habían intentado enterrarla sin éxito.

Causa gran escozor que entre los sospechosos del horrendo crimen esté la madre de la pequeña. Se conoció que la mujer ya había presentado problemas por maltrato contra la infante, acusados posiblemente por problemas mentales. Incluso, más preocupante, es que al parecer el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar -Icbf- conocía del caso pero, por ahora sin conocer pronunciamiento oficial alguno, no hay detalles del porqué la institución estatal a través de su regional Cauca no intervino de forma contundente para evitar un final trágico como el que comentamos.






Infortunadamente casos similares ocurren periódicamente en nuestra comarca, dejando siempre una estela de dolor y rabia, pero casi siempre terminan en el olvido mediático y quedando como meras estadísticas, que regularmente son poco divulgadas. Por ejemplo, según el estudio de Forensis 2016, en el país se conocieron más de 10 mil casos de violencia contra niños. Estas situaciones son las que ingresan por denuncias formales, que regularmente son similares a las que terminan en los subregistros estadísticos. Asimismo, el informe dice que en el país fueron asesinados 657 menores de edad en el 2016, casos que en su mayoría siguen en indagación judicial sin condenas contra los autores de los mismos.

Algo en común en las situaciones violentas en las que se ven inmersas los niños en nuestro país. A la mayoría de estos menores los acompaña una historia de abandono. Son niños a los que el Estado les ha fallado como garante del cubrimiento de sus necesidades básicas y de protección, y muchas veces son sus familias las que les han faltado como proveedoras del amor y el cuidado que todo niño necesita. Estamos en mora de hacernos un examen profundo, para entender que solo protegiendo a los niños y garantizando sus derechos podrá planearse una mejor sociedad.

Una sociedad donde ocurren este tipo de crímenes y que hace muy poco por proteger a sus niños, es una sociedad en decadencia. En Colombia estamos acostumbrados a escandalizarnos cuando ocurre un crimen contra los niños, pero no hacemos nada por remediar la situación y nuestro sistema judicial únicamente actúa en los casos más protuberantes.

Si queremos un país distinto, debemos redoblar el cuidado de nuestros niños: es lo mínimo que podemos ofrecerles.