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Editorial: La grave realidad del matoneo escolar

Las preocupantes imágenes que circulan de forma viral por redes sociales y que muestra la forma en que una joven menor de edad recibe una puñalada en su pecho de parte de otra adolescente, estudiante de un colegio de Medellín, despertaron la indignación de los colombianos.
La trágica escena, en su comienzo, registra a un grupo de muchachitas estudiantes, armadas con navajas y cuchillos, manoteando a otra jovencita de la misma institución, cortándole de forma violenta su cabello. La intervención de una de sus amigas, le costó la profunda herida que la tiene debatiéndose entre la vida y la muerte en un hospital de la capital antioqueña.

Sin duda el fenómeno del bullying o matoneo está creciendo en nuestros colegios y no pareciera avanzarse ni en su freno ni en su prevención. Vivimos en una sociedad que cada vez tolera menos la diferencia. En redes sociales, en conversaciones informales, en discusiones de cualquier tipo la radicalización y el desprecio por quienes piensan, lucen o deciden tomar una opción distinta se está convirtiendo en la regla. Pero también hay un patrón cultural que acepta el trato agresivo contra quienes están en una posición de desequilibrio de poder. Y esto se está trasmitiendo a los más jóvenes.

Existe una presión sobre los menores de responder a un estereotipo y de rechazar todo lo que pueda salirse de ello. Pero principalmente hay un abandono de las familias hacia sus hijos y se ha trasladado la responsabilidad de la crianza a los colegios, cuando esta recae en los hogares. Hoy los colegios deben lidiar con la ausencia de muchos padres que jamás tienen tiempo para lidiar con lo que implica la formación de un ser humano.

En nuestra comarca aunque la problemática no es tan mediática, debemos contar en que está pasando y por ende, las entidades gubernamentales respectivas deben estar atentas a fin de contrarrestarla para evitar llegar a extremos como los de estas niñitas de Medellín y que se saldó, además de la humillación hacia una de las estudiantes, con la grave lesión sobre una de sus compañeras.



El matoneo no es un juego, pero su prevención y atención solo puede darse si trabajan conjuntamente centros educativos, padres de familia y jóvenes. El diálogo sobre el respeto a la diferencia, la formación en valores, los sentimientos de solidaridad y apoyo se sustentan en los hogares y de allí se irradian a los demás espacios. Y es precisamente en esa formación donde está la herramienta inicial para combatir el matoneo.

A su vez son necesarias las sanciones para quienes insisten en afectar al otro por ser distinto. Pero no solo en el ámbito escolar. El 30 de noviembre de 2011 se expidió la Ley 1782, conocida como ley antidiscriminación, que busca sancionar a quienes promuevan tratos discriminatorios en razón de la raza, nacionalidad, sexo u orientación sexual. No obstante, no hay noticias de su aplicación.

De modo que un gran trabajo tienen por delante padres de familia y educadores para evitar que noticias como estas vuelvan a darse.