Editorial: El potencial en el avistamiento de aves

El pasado fin de semana se realizó en el mundo el tercer Campeonato Mundial de Avistamiento de Aves, organizado por el Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell y la Sociedad Audubon de Estados Unidos. Es una gran noticia para Colombia porque avistar aves puede llegar a ser para nosotros tan rentable como una mina de cualquier mineral precioso sin tener que excavar un centímetro de tierra.

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Un comunicado de la Mincit, María Claudia Lacouture, decía por esos días que “Colombia es el territorio en el cual habita el mayor número (1921) de especies de aves en el planeta” y aseguró que “este año vamos por la medalla de oro en lo que se considera el Campeonato Mundial de Avistamiento de Aves”. En 2016 participaron 17.429 personas, quienes tenían 47.317 listas de observación y anotaron 6.334 especies de aves del mundo.

Ganará el país en donde sean anotadas la mayor cantidad de especies en 24 horas. Mincit también nos informa que este año Colombia “a través del Fontur, invierte cerca de $6.000 millones en diseñar rutas de avistar aves, en el apoyo de 200 proyectos de Turismo Comunitario con énfasis en este segmento y en la ‘Guía de Buenas Prácticas para el Aviturismo en Colombia’, todo para convertir a Colombia en el primer destino mundial de avistamiento de aves”.

Esta es una meta loable, ya que el aviturismo es un completo gana gana para Colombia y muy especialmente para nuestro departamento. Las aves se ‘venden’ miles de veces sin tocarlas, se estimula a los habitantes del campo a preservar los bosques y ecosistemas en donde viven las aves, se estimula el empleo rural decente y se atrae un turismo sostenible que gasta por ‘pajarear’, y gastan también los acompañantes en los hoteles de los centros urbanos.

Mincit cita algunas estadísticas: se gastan US$32.000 millones anuales en avistar aves en Estados Unidos; US$89 millones recibió Perú en 2013 por esta actividad, cuando en 2012, produjo US$40,2 millones; y generaría US$46,4 millones anuales para Colombia inicialmente según el Mincit, con 278.850 avistadores; y se calcula que cada turista que viaja por este concepto gasta entre US$2.500 y US$3.000.

Cauca tiene una riqueza inmensa en aves en los tres parques nacionales que afortunada están ubicados en su geografía. En ellos, por nombrar un solo ejemplo gracias a la sapiencia del ornitólogo caucano Fernando Ayerbe Quiñones en su segundo libro ‘Colibríes de Colombia’, “de las 34 especies del género Tángara que hay en Colombia, 28 anidan y vuelan en territorio caucano”.

El experto nos había dicho en una publicación nuestra en enero de este año, que “El Cauca y Nariño, son los departamentos que más aves tienen en el país, porque tienen las dos áreas biogeográficas que contienen la mayor riqueza de aves en Colombia, que son el Piedemonte Pacífico y el Piedemonte Amazónico, por eso tenemos una riqueza increíble”.

Agrega que las áreas marítimas, la isla Gorgona, los manglares del Pacífico, el litoral Pacífico, las cordilleras, los complejos volcánicos, los valles interandinos, la región Amazónica en los municipios de Santa Rosa y Piamonte; todos estos lugares del Cauca hacen que exista una diversa e increíble cantidad de aves, una riqueza elevada de avifauna para el departamento.

Pero además de todo lo anterior, muchas especies hacen tránsito por Popayán, convirtiendo a nuestra capital en un escenario propicio para el turismo de avistamiento de aves. Ese es un rango empresaria que puede explotarse en beneficio de todo el sector turístico de la Ciudad Blanca.

Nos complace que después de darle voz y espacio a expertos y amantes de este tema y de cómo promover esta actividad en el país, al fin se haga realidad. Solo falta que todo esto se potencialice en el Cauca con apoyo de entidades gubernamentales y privadas a fin de darle dinámica al turismo de nuestra región. Esta es una tarea pendiente.