Editorial: El poder de la asociatividad cafetera

Que mejor que este día, para relievar la importancia que ha tenido, tiene y espera tener la actividad cafetera del país, de manera particular la del Cauca como actor de primer orden en ella, cuando se cumplen 90 años de existencia de la Federación Nacional de Cafeteros -FNC-, organización gremial creada el 27 de junio de 1927 por un grupo de caficultores que, con pensamiento visionario, decidieron agruparse en torno a “promover el cultivo del café en Colombia y su exportación a mercados internacionales, con la misión de procurar bienestar y mejoramiento de la calidad de vida de los caficultores colombianos”.

En estas nueve décadas, la FNC ha llevado la actividad cafetera a sitiales destacados a nivel mundial, hoy Colombia es el tercer productor del grano en el mundo y ostenta el primer puesto en calidad de cafés arábigos, hecho que ha permitido al país ser reconocido como el productor del mejor café del planeta; aspectos que han redundado positivamente en el desarrollo de las zonas cafeteras y de la economía nacional, a pesar de las dificultades que tuvo que enfrentar nuestra caficultura, en 1989, cuando el Pacto Internacional del Café dejó de existir. Pacto que favoreció, durante tres décadas, a los productores de café, en razón a que establecía para cada uno cuotas de producción, lo que permitía mantener a raya la oferta, garantizando niveles razonables de precios para todos los caficultores del planeta. El Pacto fue un soporte para la economía del país, en aquella época la caficultura llegó a representar cerca de 10% del PIB nacional.

La ruptura del Pacto Internacional del Café, llevó a la liberalización del mercado cafetero sometiendo al café a las leyes de la oferta y la demanda, como una manifestación de la hegemonía del Consenso de Washington y la Escuela de Chicago agenciadas por los Estados Unidos, uno de los consumidores más grandes del mundo. Ante este realidad, los precios de compra del café bajaron dramáticamente, muchos de nuestros caficultores se arruinaron o dejaron la actividad cafetera por no ser rentable, la fortaleza económica de la Federación se fue deteriorando, así como su injerencia política en los destinos de la nación, ya que ella era punto de referencia para el desarrollo de políticas públicas y de inversión en el país, iniciándose una larga lucha, la que hasta hoy existe, en el seno de la Organización Internacional del Café -OIC- que agrupa países productores y consumidores, por lograr mejores precios internacionales y una mayor rentabilidad para nuestros caficultores.

No obstante esta crisis, la FNC mantuvo cuatro aspectos que, como pilares, le han permitido ser la mayor expresión asociativa y gremial de los cafeteros colombianos, modelo a seguir por el sector agropecuario del país, ellos son: La Garantía de Compra, política que permite a los cafeteros vender su producto en todo momento y a un precio de mercado transparente, la cual cobra mayor relevancia si se tiene en cuenta que el 95% de nuestros caficultores tienen cultivos de menos de cinco hectáreas. El Centro Nacional de Investigaciones de Café –CENICAFÉ–, creado en 1938 con el objeto de estudiar los aspectos relacionados con la producción y la calidad del café, las plagas y las enfermedades, la creación de variedades resistentes y la conservación de los recursos naturales de las zonas cafeteras. El Servicio de Extensión, que ha permitido consolidar los procesos de acompañamiento técnico a los productores a través de un equipo humano altamente capacitado, actualizado y con gran compromiso social, que participa como agente de cambio en las zonas cafeteras, contribuyendo al mejoramiento del proceso productivo y al bienestar del cafetero y su familia. El fortalecimiento Gremial, a través de la asociatividad de 550 mil familias cafeteras en torno a la FNC, desarrollando una estructura de gobernanza centrada en profundos procesos democráticos y participativos teniendo como prioridad a los productores de café y sus familias.

En hora buena, estos pilares se lograron mantener y desarrollar, gracias al poder de la asociatividad, lo cual permite celebrar hoy con optimismo los 90 años de la FNC. Para todos los cafeteros FELICITACIONES.