Editorial: Desempleo en Popayán, de nuevo al alza

En una nueva presentación de las cifras de desempleo y subempleo en las ciudades colombianas, notamos con preocupación que la más reciente estadística del Dane refiere a Popayán con un aumento en tal ítem. En diciembre, el desempleo estaba en 11,5% y para el más reciente informe, este mismo subió a 13,5, ubicando a Popayán como la quinta ciudad en este rango, debajo de Cúcuta (16,5), Quibdó (15,9), Armenia (15,2) y Riohacha (14,3). Sobre el subempleo, dicha cifra según el Dane indica un 26,1% (¿se acercará este dato estadístico a la realidad que se puede palpar con una simple caminata por las calles de la ciudad?).

No tendríamos aquí espacio suficiente para entrar a fondo en la discusión sobre esas causas estructurales y coyunturales que refieren funcionarios, expertos y analíticos del tema, pero sí creemos que la situación amerita un verdadero plan de choque, porque lo que advertimos son esfuerzos aislados, con un buen sesgo de celo político o protagónico de diversos sectores de la ciudad. Así, ningún esfuerzo tendrá efectos importantes y de largo aliento.

El cuestionamiento es, ¿Qué se está haciendo para tratar de disminuir esa repetitiva estadística? Una pregunta que llevamos haciéndola en varios de estos editoriales y que aún no tiene respuesta efectiva de parte del sector gubernamental, aunque hay que valorar las acciones que se intentan desde algunos sectores privados, económicos y académicos los cuales avanzan lentamente, pero avanza.

Ahora, si se suma el porcentaje de desempleados y el de subempleados, el resultado resalta que en el Popayán casi el 52% de las personas que son laboralmente activas están en ambas categorías, cifra que genera inquietud y preocupación.

Por eso, si bien la disminución de los desempleados, según el Director del Dane, es estructural y no coyuntural, la capital caucana enfrenta un delicado problema económico y social, pues desde hace años más del 50% de las personas laboralmente activas están en el mundo del desempleo y del subempleo, lo que conduce a que se hayan ahondado significativas inequidades y hayan aumentado la inseguridad ciudadana y otros delicados conflictos en el seno de nuestra sociedad.

Si bien es cierto que hay varios tipos de subempleo y que no es claro cuál o cuáles son los más significativos en nuestro medio, tanto el desempleo como el subempleo provocan y son causa de altos costos económicos, sociales y culturales.

Costo económico, porque un alto porcentaje de la población laboralmente apta deja de producir, se degrada el capital humano, se genera pérdida de destrezas y habilidades. Pero ello es solo una de las varias caras del problema.

Efectivamente, es bastante preocupante su costo social y cultural, que son muy difíciles de medir y abarcan pobreza y miseria humanas, privaciones, inequidad social y política, frustración colectiva, desmoralización, pérdida de amor propio y decadencia social.

Y hay algo adicional, en Colombia se ha estudiado la informalidad pero poco el subempleo y ellos están muy relacionados entre sí.

Mientras el subempleo no disminuya, en nuestro medio habrá caldo de cultivo para la delincuencia común, para dotar de carne de cañón a los hoy actores de un posconflicto que está en marcha; así mismo, tendremos visible desorden en las ciudades, pues a sus calles salen para el llamado ‘rebusque’, los que no tienen trabajo y deben conseguir en el mundo informal el mínimo vital que necesitan para sobrevivir, etc.

Así, estamos frente a un grave problema que no hemos enfrentado con la lucidez que se necesita y si no actuamos atinadamente, el asunto puede llegar a honduras dramáticas.