Editorial: De personajes y condecoraciones

Probablemente no haya un solo colombiano que no conozca o haya visto, aunque sea por un momento en televisión a Norberto Muñoz, un antioqueño que, gracias al éxito de su negocio de peluquería y belleza femenina, visitado en su mayoría por las damas de la alta sociedad colombiana desde los años 90, logró reconocimiento nacional al punto de convertirse en una figura de la farándula destacada en portadas de revista y programas de televisión en el país en las últimas décadas.

La semana anterior, el reconocido estilista fue condecorado con la Orden Caballero del Congreso de la República, promovido por la senadora tolimense Rosmery Martínez del partido Cambio Radical. Aquello generó todo tipo de comentarios y polémicas, no por Norberto, quien muy seguramente sabe hacer bien su trabajo, ni mucho menos por sus gustos y preferencias sexuales, sino por el oportunismo y falta de sustentación de quien promovió y avaló su condecoración.

“Trabajar en pro de la belleza de la mujer colombiana”, fue el motivo principal para que la Senadora del Departamento de Tolimato, quien es clienta fija de la peluquería de Norberto, entregara la condecoración con bombos y platillos en el primer acto público de la nueva legislatura del Congreso.

Pero si de condecoraciones hablamos, pues tendríamos que decir que en nuestra comarca en muchas oportunidades las corporaciones locales han entregado diversas dignidades a personas cuestionables. Y aunque el evento genera todo tipo de polémica, pues el personaje cuestionado termina con la medalla en su pecho y con los aplausos de corporados, amigos, familiares y uno que otro ciudadano invitado al ágape.

Polemizar en torno a si Norberto merecía o no tal reconocimiento, estaría de más, aun cuando los distintos medios de comunicación del país, lo han graduado con título de divo y con autoridad para hablar de belleza femenina. Aquí lo cuestionable es que la Senadora Rosmery en lugar de estar gestionando proyectos ante el Gobierno nacional o buscando la forma de ayudarle a su departamento a la consecución de recursos en medio de la coyuntura del posconflicto, esté usando su cargo para congraciarse con su peluquero.

Peor aún si su intención y anhelo la alentaba a condecorar a alguien, evidentemente hubiera podido elegir mejor, pues haya sido por desconocimiento, ignorancia o simple desinterés, enalteció el nombre de una persona que si bien tiene una trayectoria, llámese dueño de peluquería con renombre o estilista con talento; por encima de otro tipo de personajes que bien pudieran ser condecorados en el Congreso, por sus aportes quizás de mayor relevancia en campos como la ciencia, la academia, o incluso el deporte.

Hoy el país y probablemente la senadora Rosmery desconoce que la colombiana Diana Trujillo dirigió una misión de la Nasa en Júpiter en el año 2015, que el endocrinólogo huilense Fernando Lizcano descubrió una proteína que puede prevenir y combatir el cáncer, o muchas otras personalidades merecedoras de una dignidad como tal.

Ojalá estas referencias de tipo nacional tengan algún efecto en nuestra región para que concejales o diputados analicen a fondo y con mucha responsabilidad, las hojas de vida de quienes están en carpeta para recibir distinción alguna. Con un análisis concienzudo definitivamente se otorgan las dignidades a quien si las merece.

Pero bueno, que podemos esperar en un país donde condecoran a Maluma por “sus aportes significativos a la cultura”… Así, cualquier cosa podemos esperar…