Editorial: Autoridad con respeto

Recientes videos que registran procedimientos policiales en calles de Popayán, en los que al final ciudadanos terminan golpeados por los uniformados, no dejan bien parada a la institución armada.

Con lo que escribimos a continuación, no queremos hacer apología al mal comportamiento del ciudadano de a pie. Es claro para nosotros, que en muchos casos son esa clase de personas las que ocasionan la intervención de los uniformados y la aplicación de la fuerza como medida coercitiva. Así pues que nuestro objetivo es hacia el llamado a la cordura y a la buena aplicación de la normatividad (de parte y parte), para que la comunidad sienta el respaldo y no la animadversión contra el policía.

De tal forma que para casos específicos en la capital caucana, nos referiremos a un pequeño grupo de policiales que se sienten ‘dioses’ por el simple uso de usar un uniforme. En reciente video, un ciudadano grababa el decomiso de una mercancía a un vendedor ambulante. Medida por su puesto, apegada a la normatividad de la Alcaldía de la capital caucana. Pero, en medio de la reacción primaria en ese mediático momento, el improvisado camarógrafo esbozó algunos improperios contra el procedimiento. En ese momento un policía se interpone entre quien filma y la escena del decomiso de mercancía. Tras un cruce de palabras, un oficial de la fuerza sale de entre varios policiales y comienza a increpar con palabras soeces a quien filma la escena callejera, amenazándola con llevársela detenida.

Otra situación ocurre cuando un motociclista no se baja de su vehículo al que van a inmovilizar y subir a una grúa. En medio del tira y afloje con el automotor de dos ruedas, el civil resulta lesionado en su cabeza, al parecer producto de un bolillazo propinado por un policial. La escena termina por causar una ebullición entre los transeúntes que comienzan a lanzar improperios contra los uniformados, con amagues incluso de asonada contra el contingente de uniformados, a los cuales los tienen que apoyar miembro del Escuadrón Móvil Antidisturbios.

Es comprensible que las fuerzas del orden tengan que actuar para hacer acatar las leyes y las normas. Pero el problema, es que no son suficientes las intenciones si algunos integrantes de la institución respetan muy poco a los ciudadanos. Sería pertinente que el mensaje que quiere dejar la Policía se cumpla hasta donde se pueda, dejando ver en sus unidades comportamientos humanos como saludar, escuchar y actuar. El asunto es simple, si los mismos agentes no dan ejemplo, no respetan, ningún mensaje institucional calará.

En tal sentido, es menester recordar que cuando la autoridad te sirve para abusar y pisotear a un ciudadano esa “autoridad” no es digna de respeto. Un policía que no sea capaz de aceptar un error, que no se sienta también un ciudadano que debe respetar las normas, es un policía que no podría estar en una institución que está obligada a tener en sus filas personas muy educadas y honorables, con un temple de acero capaz de mantener la calma, incluso, si en medio de ciertas circunstancias se caldean los ánimos.

Ahora, estamos de acuerdo que si se quiere recuperar el principio de autoridad en nuestra sociedad, la misma Policía Nacional debe mejorar su imagen institucional desterrando aquellos elementos que abusan de la fuerza y de las prebendas que da el uniforme. No se puede negar que en nuestro país, por culpa de varios malos miembros del cuerpo, la ciudadanía siente que en ocasiones la policía representa peligro en vez de seguridad. Y, con esa percepción, se dificulta reclamar una mayor protección a sus efectivos. Así como la sociedad debe saber que a la policía se le respeta, esta institución debe hacerse respetar siendo la primera en cumplir a pie juntillas la ley.