Con las víctimas del conflicto, periodistas regionales le apuestan a hacer memoria

Ponerle rostro a esas cifras que dejó el conflicto armado fue uno de los propósitos de 12 periodistas que en coautoría escribieron el libro ‘Memorias: 12 historias que deja la guerra’. Historias que dan cuenta de la Colombia fuerte que con lágrimas está dispuesta a dar pasos hacia adelante.

En la fotografía los tres caucanos autores de ‘Memorias: 12 historias que deja la guerra’, (de izq. a der.) José Navia, Edinson Bolaños y Andrés Córdoba, acompañados de Olga Behar. /Fotografía: Tomada de Consejo de Redacción

Por: Olga Portilla Dorado

@olguitapd

Edinson Bolaños, Alejandro Córdoba y José Navia Lame, son tres reconocidos periodistas nacidos en el Cauca, quienes en su carrera han logrado construir y revelar diversas historias, no solo de su departamento sino de otras regiones del país.

Además de tener en común el haber nacido en este territorio, los une ese amor y pasión por la construcción de relatos de largo aliento, de investigación, y en los últimos tiempos, de las historias que ha dejado el conflicto armado. Convertir cifras, datos fríos, informes, en voces de las víctimas, en los rostros que han padecido la guerra y que hoy buscan la reconciliación, la memoria y el perdón para ‘pasar la página’.

Precisamente eso que los une, y por lo que son reconocidos a nivel regional y nacional, los llevó a encontrarse a través del llamado que les hizo la asociación de periodistas Consejo de Redacción para invitarlos a escribir un libro en coautoría con otros nueve profesionales y bajo la edición de Gloria Castrillón, Kevin García, Olga Behar y Ginna Morelo, y la guía de Patricia Nieto.

Aunque el libro se presentó oficialmente el 23 de noviembre, desde junio del año pasado empezaron las llamadas desde Consejo de Redacción a estos 12 reporteros para saber si aceptaban o no la misión de “entregar un pedazo de memoria colombiana, una deuda que el gobierno, el periodismo, y la sociedad, aún tiene con las víctimas”.

Aceptada la ‘misión’, en el mes de julio se realizó un taller y un debate editorial sobre temas como: conflicto, posconflicto y la importancia de la memoria en un país como Colombia, además del cómo abordar a las víctimas, la importancia de escucharlas, aprender a utilizar los archivos judiciales y otros documentos de consulta para tener varios insumos a la hora de investigar el tema elegido para cada capítulo del libro.

‘Memorias: 12 historias que deja la guerra’, retratos de un país que cambia producto de un acuerdo de paz y de la proximidad del fin del conflicto armado; es la nueva publicación de Consejo de Redacción y la Fundación Konrad-Adenauer-Stiftung (KAS).

Según recuerda Alejandro Córdoba, fueron aproximadamente tres días de talleres y debates, y al final el comité editorial dispuso que serían 30 días para hacer la investigación y entregar el producto final, que pronto estará disponible en la página web de Consejo de Redacción y que ya fue entregado a los más de 120 socios que tiene esta asociación.

‘No me puedo cortar las venas, mayor Parga’, es el título del último capítulo del libro, realizado por Alejandro Córdoba. Aquí se detallan más hechos sobre cómo se idearon y ejecutaron algunos falsos positivos.

‘No me puedo cortar las venas: mayor Parga’. Más detalles sobre los falsos positivos

Alejandro Córdoba es Comunicador Social y Periodista egresado de la Universidad del Cauca, actualmente investigador externo del Centro de Estudios Urbanos de la Institución Universitaria Colegio Mayor del Cauca y es colaborador del portal Agendapropia.co, además de este libro también escribió: ‘Camuflados, Asesinados por el Ejército Nacional (2016)’, como parte de su trabajo de grado y donde inició esta ardua investigación por el tema de los falsos positivos.

“Con la investigación inicial sobre falsos positivos en la Comuna 7 de Popayán, donde nos centramos en el caso de las madres, de cómo sus hijos fueron llevados con engaños al departamento de Córdoba y los asesinaron, quedaron muchas preguntas y lo que aquí se empieza a hacer es corroborarlas, darle respuesta a esos interrogantes que quedaron, aunque claro, ahora quedaron muchos más, pero sí se logra profundizar un poco más el tema”, comenta Alejandro.

El título de este capítulo, que es el que cierra el libro, se debe a que el hilo conductor del texto es la entrevista que Alejandro le hace al Mayor Parga Rivas, quien era el comandante del Grupo Gaula de Córdoba cuando se cometieron los hechos, y a quien la justicia lo señala de ser el responsable de por lo menos 43 falsos positivos, entre 2006 y 2007.

“A él se le indaga para profundizar en el caso y nos encontramos con una entrevista muy fría, porque él no pide perdón, lo que él dice es que ya no puede hacer nada… y entre eso afirma que él no se puede cortar las venas porque con eso no va a solucionar nada”, comenta Alejandro.

La reflexión que hace este Comunicador, luego de terminar su capítulo y de ser publicado el libro, es que en el caso de la historia que él narra, el tema de reconciliación y perdón es complicado, y no por parte de las víctimas, sino porque reconciliarse implica a ambas partes, el victimario y el que fue víctima, entonces el hecho de que haya personas como el Mayor Parga, indiferentes, frívolos ante los hechos, hace que sanar las heridas sea más difícil, y quizás por eso el proceso de posconflicto es a tan largo plazo.

‘El polvo que guarda Tranquilandia’, así tituló Edinson Bolaños a su historia que habla sobre la propiedad de más de 277 mil hectáreas que hoy son baldíos de la nación. /Fotografías: Archivo particular

‘El polvo que guarda Tranquilandia’, la historia que reconstruye Edinson en el Yarí

Nacido en Mercaderes, graduado como Comunicador Social de la Unicauca y actualmente periodista de Colombia 2020 del diario El Espectador, Edinson Bolaños, ganador de varios premios de Periodismo a nivel nacional, salió hace un par de años de Popayán en busca de mejores oportunidades, pero también con la sombra de unas amenazas y del temor por su vida.

Llegó a Bogotá, al diario que le abrió sus puertas siendo muy joven, El Espectador, donde hoy es reconocido entre los grandes reporteros, como un investigador, y en palabras de sus colegas, como un especialista en temas de conflicto.

Para este libro, su capítulo lo tituló ‘El polvo que guarda Tranquilandia’, donde se “resume todo el pasado de las tierras donde funcionó el laboratorio de cocaína más grande que ha habido en el Continente hasta la fecha, que fue del cartel de Medellín, contamos la historia de esas tierras que en un principio fueron de colonos, después fueron ganaderas, luego pasaron a manos de la mafia, después las ‘decomisó’ las Farc, y terminaron ahora como el gran baldío de la nación donde hay 277 mil hectáreas. Entonces revelamos todo ese pasado que de alguna manera tienen esas tierras de los Llanos del Yarí, entre Caquetá y Meta”, comenta Edinson.

Para este Comunicador, el tema resulta apasionante e interesante porque es como un “rompecabezas de tierras” donde a través de la investigación de documentos, escrituras, entrevistas, se dan luces de lo que está pasando con los territorios baldíos que hay en el país, especialmente porque en el Acuerdo de paz se acordó crear un fondo de 3 millones de hectáreas de tierras para repartirlas entre los campesinos que no tienen, y además porque gracias al proceso de paz se abren las puertas para recorrer esos lugares.

‘Los discípulos de Salapiel’, escrito por José Navia Lame, es el primer capítulo del libro ‘Memorias: 12 historias que deja la guerra’. José narra la historia de resistencia y lucha de los indígenas Nasa.

‘Los discípulos de Salapiel’. La resistencia Nasa al conflicto

José Navia Lame, maestro del periodismo, nació en Popayán, pero muy joven se desplazó a Bogotá. Luego de terminar su bachillerato en el Instituto Técnico Industrial llegó a la capital, donde estudió y construyó su carrera periodística, allá en esas tierras se hizo, por eso afirma con jocosidad que lo conocen más en Bogotá que en su ciudad natal.

Un cronista referido por grandes escritores y admirado por los estudiantes de Periodismo, participa de este libro con el primer capítulo, titulado ‘Los discípulos de Salapiel’, donde cuenta las enseñanzas y el legado que este indígena Nasa dejó en su territorio, no solo mientras estuvo vivo (hasta el año 2012 cuando lo asesinaron) sino en la actualidad porque su memoria está intacta entre quienes lo conocieron, memoria que busca no ser borrada de las nuevas generaciones.

“Él dejó grandes enseñanzas entre familiares y amigos de El Tablazo y de Toribío que lo acompañaron durante los últimos años en un objetivo: llevar a los hermanos Nasa la intención de ser indígenas, no solo por tener el biotipo sino por la conexión con los elementos culturales, la cercanía con la naturaleza, el vínculo con la tierra, y el respeto por la vida del ser humano”, cuenta José.

Salapiel, según narra la crónica el maestro Navia, mantuvo su posición muy valerosa frente a la defensa de la vida, y eso le terminó costando la suya, pues había muchas personas que no compartían su pensar, y tenían ese dicho de la guerra: “el que no está conmigo, está contra mí”.

“El mensaje más claro que deja la crónica es lo que piensan los Nasa frente a la defensa y la resistencia de su territorio, porque la vida está implicada ahí y la muerte forma parte de la resistencia y no hay espacio para un ejercicio de venganza sino para un ejercicio de reconstrucción y de alabanza a la memoria”, destaca el reconocido periodista.

El Cauca bien representado

Al preguntarle a los tres periodistas sobre el significado o el sentimiento que les genera el que sean tres caucanos coautores de este texto, coinciden en señalar en que es muestra de la formación recibida en la academia, del periodismo serio y transparente que se forjó cuando estaban en la Universidad del Cauca; además de la gran importancia, que para el caso de Alejandro y Edinson tiene el haberse formado profesionalmente en este departamento y haber empezado a caminar la palabra desde estos territorios.

“A mí me da mucha felicidad que hayan tres caucanos haciendo parte del libro, de hecho creo que es una delegación grande. Es satisfactorio y demuestra que se vienen formando buenos talentos a nivel periodístico para emprender proyectos de talla nacional que responden a las necesidades del momento. Reconstruir historias para todo el proceso de memoria, yo creo que es un incentivo para todos, eso fortalece al periodismo local y regional, para demostrar y evidenciar que sí es posible hacer muy buenas historias que le aporten al país”, afirma Alejandro.

Por su parte, Edinson señala que el llamado que les hacen de Consejo de Redacción, y el que se encuentren tres caucanos escribiendo un libro, es indicador de que “los periodistas que nos hacemos de alguna manera en terreno, en las regiones, para hoy contar el conflicto y la verdad, tenemos muchas herramientas. De alguna manera es el legado que se recoge de muchos periodistas colombianos que han dado su vida por un trabajo investigativo, serio, responsable, ético, que pueda aportarle de una manera transparente a una democracia que está tan contaminada en todos los estamentos de poder”.

Finalmente, desde la visión del periodista José Navia Lame, el coincidir tres reporteros del Cauca en este libro, es una “representación equitativa” de lo que el conflicto fue en el Cauca, por eso el día del lanzamiento, al encontrarse con sus colegas, lo primero que hizo fue llamar a los periodistas que había del Valle y unir la “fuerza del suroccidente” como título a esa fotografía.

“Yo llevó más de 30 años en el periodismo, pero hay que resaltar aquí las dos figuras nuevas del periodismo caucano, muy valiosas, que son Edinson y Alejandro, quienes tienen una mística que ya no se encuentra fácilmente entre los periodistas, tienen un método de trabajo diferente, una mirada frente al país, que tampoco es fácil de hallarla. Ellos representan la nueva generación de periodistas caucanos, además con un ingrediente adicional, que son unos dignos representantes de la formación que está impartiendo la Unicauca a quienes ejercen periodismo en este país”, declaró el periodista payanés.