Caminante, ¿hay camino?

RODRIGO VALENCIA Q

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¿Hay acaso una guía en tu calle diurna, llevas acaso la llave de los sueños, una mirada para los niños del alba que van a lo invisible?

¿Puedes mirar en cada esquina la clave del Paraíso, en cada puerta la rosa del amor, el cristal encantado?

Si acaso, hay cierta ave en los aleros; mira sus secretos cuando el trigo fecunde la esperanza y el tejado germine con mil flores.

Caminante, lleva en tu bolso una rosa de los vientos; ella tiene permiso del cielo, la hoja de marfil que cayó del árbol del Edén, el permiso para hablar con los astros desde la más lejana distancia.

Caminante, si hay una huella tuya en el lago de los cinocéfalos, a la orilla encontrarás el mapa que guía hasta el tesoro; olvidarás la calle y sus miradas enredadas, los basurales y las manos sucias. De algún portal saldrá una flor que habla con los dioses, tú oirás la melodía de los ángeles.

Caminante, me he extraviado; dame acaso una clave en la calle de los hierros; voy despacio, mi bordón es de oro, como última esperanza.

RVQ