Al barrio Valencia el comercio le gana espacio

Son al menos 60 años de existencia del reconocido sector de Popayán que otrora fue un barrio residencial pero ahora son pocos los antiguos habitantes que quedan.

Andrés Adolfo Amaya Vera es un hombre con los años a cuestas, pensionado, hace 35 años y vive en el barrio Valencia, lo apodan ‘Pueblo’, porque según dice todos los vecinos lo conocen, allá llegó el equipo periodístico de El Nuevo Liberal en nuestra acostumbrada visita a los barrios de Popayán.

‘Pueblo’, nos habla un poco de la historia de este tradicional sector, (delimitado entre la calle 5 con carrera 8 y la carrera 11 hasta la calle 17) que con el paso de los años se ha convertido de residencial a comercial, es un próspero sitio de diferentes tipos de negocios, pasando por almacenes de ropa, calzado, cafeterías, el Banco Mundo Mujer, talleres, iglesias cristianas, entre otros. Recuerda que hace muchos años esta zona era un gran potrero y al llegar ya existían las primeras casas.

Destaca el arreglo de las vías dentro del Plan estratégico de transporte público como la carrera 14. “Quedó magnifica para el tránsito de vehículos”, manifiesta. El señor Amaya dice que los moradores del Valencia son personas agradables con las cuales se puede convivir bien. No obstante, lamenta que muchos de los antiguos habitantes han dejado el sector, vendieron sus propiedades donde hoy funcionan negocios que generan desarrollo económico y empleo para la gente.






Sin embargo, los delincuentes aprovechan la gran dinámica comercial para hacer de las suyas. “Hay robos en motocicletas, a las señoras les arrebatan los bolsos, algunas veces los vecinos han reaccionado y cogido a los ladrones, tiene que haber más vigilancia”, comenta.

Entre tanto, Margoth Ramos, que integró la Junta de acción comunal por varios años y conoce varias de las situaciones que ocurren en el barrio Valencia. Este sector no tiene en la actualidad registrada Junta de acción comunal en la alcaldía de Popayán, sin embargo, la señora Ramos nos cuenta varios aspectos que son importantes en esta zona de la ciudad.

Dijo por ejemplo que hace alrededor de 30 años comenzó la transformación del Valencia que era netamente residencial a tener los primeros negocios como el almacén Mellos, TV Centro y Astrid. Son al menos 60 años que tiene el barrio, es decir que ya la mitad de su existencia está dedicada al comercio.

En el barrio existen residencias de estratos 3 y 4, “hay buenos vecinos, tenemos el parque Benito Juárez, el CAI de la Policía que está ubicado en ese mismo lugar y podemos llamar a los agentes para los patrullajes”, afirma la señora Ramos.

Hablando de seguridad en las calles, coincide con el señor Adolfo Amaya en que hay ‘raponeo’ por parte de delincuentes, por eso solicita se refuerce la vigilancia de los Policías y más aún cuando se avecina la temporada de fin de año ya que el accionar de estos malhechores se incrementa.

A propósito de la época navideña, antes los vecinos hacían la novena de aguinaldo comunitaria, sin embargo como la mayoría de los residentes se han ido, con ellos se fue la integración.

La ex presidenta de la JAC resaltó las inversiones para recuperar las principales vías del barrio, especialmente en la calle 8 y las carreras 14 y 15. También dice que en este barrio existe una buena prestación de los diferentes servicios públicos domiciliarios.

Inconformidades

Una queja que no es solo de los habitantes del barrio Valencia sino de varios ciudadanos de Popayán tiene que ver con la conocida ‘Calle del Bostezo’ (Calle 5A  entre carreras 14 y 17). En primer lugar la invasión del espacio público por todos los vehículos y motocicletas que se comercializan, lo que afecta la movilidad de peatones y el tráfico en general.

Asimismo, un billar que está ubicado en el mismo sector el cual está abierto desde tempranas horas hasta las 10:00 de la noche. “Son al menos 15 años de la existencia de la ‘Calle del Bostezo’, la gente se cansó del desorden y vendieron sus casas”, comenta Margoth Ramos.

También existe una fuente de ruido con una discoteca, en especial los fines de semana cuyos asistentes luego de las tres de la mañana salen a golpear las puertas, hacer escándalos, necesidades y quebrar botellas en la calle, de acuerdo con la ex presidenta de la JAC se han hecho gestiones para que se controle la situación pero hasta el momento no hay resultados efectivos.






Cómo ve la JAL al barrio

También hablamos con Mónica Gerardina Segura, edil  de la Comuna 4 a la cual pertenece este barrio. Al igual que los demás entrevistados hace reparos en la inseguridad y como vocera de la colectividad ha hablado con el comandante de la Policía Metropolitana quien le ha respondido que el personal que existe por cuadrante es muy poco y por esto se hace necesario el aumento de pie de fuerza.

Por otro lado, la edil también manifiesta satisfacción por el cumplimiento de la administración municipal en la recuperación de las vías del barrio. Lamenta que no solo el barrio Valencia sino otros de la comuna se hayan quedado sin salones comunales y los que quedan no sean utilizados para beneficiar a la gente en general con capacitaciones. La falta de un lugar para la recreación de niños y adultos es una dificultad que tiene el barrio Valencia.

“Quiero hacer un llamado a la comunidad porque hay mucha apatía, cuando se la convoca a reuniones no acude y la poca que va distorsiona la información y así no podemos funcionar ni la JAL ni la JAC. Creo que se deben acercar y brindar apoyo a los líderes comunitarios para hacer un trabajo en beneficio de todos”.

Una iniciativa que tiene la señora Mónica Segura, es convocar en el barrio Valencia a quienes asuman un liderazgo para aprovechar las oportunidades de capacitación y empleo que ofrece el Sena y también el espacio que abre la Alcaldía para los emprendimientos.

La Papayera del barrio

Hace cinco años se conformó ‘La Papayera los Adolescentes’, conformada por nueve integrantes en su mayoría retirados de la banda del Ejército Nacional. “Nos gusta la música, estuvimos en la banda por más de 20 años, por eso quisimos seguir unidos”, dice  Ary Astudillo, músico de la agrupación.

Ensayan en el barrio, en la casa de Astudilllo, para prepararse y participar de los eventos a donde son contratados. Trabajaron un tiempo en el Centro Comercial Campanario para amenizar el ambiente de los visitantes pero ahora la situación no es la ideal, por eso esperan ser llamados en esta época de fin de año y hacer las delicias musicales en diferentes fiestas.

El nombre de la papayera es una forma jocosa para hacer referencia a que ya no son jóvenes sino unos pensionados que sienten mucha pasión por la música y así no pierden la amistad que los unió en sus tiempos lozanos cuando tocaban en la banda del Ejército de Colombia con sede en Popayán.