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“Ahora, sin tarjeta profesional, cualquier pelagato es periodista”

Aprovechando la celebración del día del periodista, el redactor judicial Francisco Calderón entrevistó al experimentado cronista deportivo Julio Herney Narváez Zapata.

Julio Herney recorre el Cauca cuando la ocasión
lo amerita, como en el caso de la avalancha del
río Páez, donde acompañó a la también
periodista Ariadne Villota. / Suministrada – El
Nuevo Liberal.

Francisco Calderón,
Redactor El Nuevo Liberal

Conocí en verdad al periodista Julio Herney Narváez Zapata cuando nos tocó ir a trabajar a un reconocido periódico de Pereira, Risaralda, luego que El Liberal de Popayán cerrara sus puertas.
Allá, en esa ciudad del Eje Cafetero, nos instalamos en un rudimentario apartaestudio para pernoctar, y bajo un estricto control de gastos, llevamos una vida de periodistas trabajadores, honestos y soñadores.
Como las cosas con dicho medio de comunicación terminaron en buenos términos, cada uno partió por su lado pero unidos por esa amistad que se forja el calor de las adversidades: debíamos trabajar y trabajar para hacer creíbles nuestras vidas.

Pasaron los años y nos encontramos de nuevo en Popayán, donde aún batallamos en ese viejo oficio de informar. Por eso, cuando se celebra el día del periodista, quise entrevistar a ese viejo reportero que es Julio Herney Zapata, hombre que a pulso de acero redacta crónicas deportivas, con una precisión similar a los relojes suizos y con la vieja costumbre de verificar minuciosamente la información previamente. Como un reconocimiento a que yo he aprendido de él, y viceversa. Aquí está la entrevista.

Usted increpó a los actuales periodistas porque no pertenecen a la generación de aquellos que realizaban este ejercicio en la calle, por qué hace esta aseveración

Yo no increpé a nadie, simplemente ante la burla de algunos amigos, en un ambiente de recocha que se generó porque publiqué una foto mía cuando pertenecía el periódico El País de Cali, aseveré que me sentía muy orgulloso de haber pertenecido a la redacción de ese medio de comunicación cuando el señor Luis Cañón era el jefe de esta área y Gloria López era la editora deportiva, por ende era mi jefe. De ambos aprendí mucho, cuando yo apenas me iniciaba en esta hermosa profesión. Además, en esos comentarios, aclaré que la reportería se hacía en la calle.


Por eso, ese comentario sobre la repotería en la calle como el aspecto que falta en la nueva generación de periodistas, ¿aún se mantiene en este?
En ese entonces se trabajaba en la calle, desde este espacio se elaboraba la noticia. Además de obligatorio, porque no existían las herramientas digitales que hoy existen, era muy gratificante por las enseñanzas que deja para que uno se forme como periodista, es un aprendizaje para toda la vida.

Antes había más preocupación por el lenguaje escrito, ¿a qué se debía esto?

Pienso que esa preocupación nunca debe ser dejada de lado en esta profesión del periodismo, menos en quien lo ejerce, a través de la escritura. De pronto nosotros nos preocupábamos más porque teníamos unos jefes muy exigentes. Antes los editores se esmeraban mucho por revisar bien las notas antes de ser publicadas y nosotros por escribirlas mucho mejor cada día.

¿Cómo era la rutina de un reportero sin las famosas nuevas tecnologías?

Se iniciaba con un consejo de redacción a primeras horas del día, uno llegaba preparado para proponer temas y desarrollarlos con sus respectivas fuentes, esa tarea se hacía en terreno, porque le repito, no había la comodidad de las nuevas tecnologías. No ha cambiado la rutina, solo que ahora se facilita las cosas y me imagino que mientras se desarrollan esas herramientas digitales, el trabajo se facilitará más, ese es el objetivo.

¿Por qué usted exhibe con orgullo su tarjeta profesional de periodista?
Me siento orgulloso porque fue la profesión que elegí para mi vida, porque para ello me preparé en una universidad y me perfeccioné en los diferentes medios donde he laborado. Sin decir con esto que me las sé todas, porque día a día aprendo más aspectos de esta labor. Además, la tarjeta profesional era un requisito, en ese entonces, para desempeñar el oficio en cualquier medio de comunicación. Así es en la gran mayoría de actividades, mire por ejemplo, para poder conducir un vehículo, debe tener licencia que lo acredite para ejercer dicha actividad. El abogado tiene su tarjeta bajo este mismo sentido, entonces, los periodistas no debemos tener esa tarjeta, me pregunto yo.

Cree usted que se debería regresar al trámite de esta tarjeta profesional.

No creo que importe tanto lo que yo piense en este aspecto, pero si se lo dijo con certeza mi querido compañero: cuando exigían esta tarjeta profesional como requisito para laborar en un medio de comunicación, no cualquier pelagato se las podía dar de periodista.

En su concepto por qué están desapareciendo los medios de comunicación escritos, y en general, los demás espacios informativos.

Infortunadamente las redes sociales han contribuido en esta muerte lenta de los medios, especialmente los escritos, como usted se dará cuenta. Por qué lo dijo. En ese afán de informar por esas famosas redes sociales, sin el más mínimo compromiso de verificar o de objetividad, de tener decencia por la veracidad, está quitando peso a los medios, entonces la tendencia es que van desapareciendo, en especial los escritos, muchos periódicos van quedando en el olvido. Prueba de ello son las miles de noticias falsas que a diario circulan en Facebook y demás.

Tengo entendido que antes los periodistas tertuliaban más, de ahí salían los temas a trabajar, ¿por qué hacían eso?

Claro, eso se daba porque quienes cubríamos deportes nos encontrábamos en los diferentes certámenes de esta naturaleza, los que laboraban en los temas judiciales, se encontraban con sus colegas que trabajaban en este ámbito. Eso daba pie para que interactuáramos, tomando un café al momento de compartir temas, fuentes o información, entonces uno estaba bien preparado cuando se llegaba la sala de redacción.

¿Cómo era antes cuando existían varios periódicos?

La competencia hace que uno se exija más en el trabajo, sin ella uno no trasciende, no aprende, por eso era valioso contar con diferentes periódicos, era acceder a una riqueza de ideas, temas y posturas, donde uno aprendía constantemente.

¿Qué opina de aquellos periodistas que se atreven a informar sin tener un bagaje cultural?

Terrible me parece que un periodista no esté bien informado del acontecer diario de su ciudad, de su país, de lo que pasa en el planeta que habita. Un día quedé perplejo cuando escuché a una colega decir que no sabía quién era Diego Armando Maradona, por Dios, ¿qué es lo que somos? Como periodistas, debemos saber un mínimo de lo que pasa en nuestro mundo. Además, en los consejos de redacción, el editor nos obligaba a opinar, no solo de los temas que trabajábamos a diario, sino de otras áreas, entonces uno iba aprendiendo día a día.

Usted cree que las famosas nuevas tecnologías son perjudiciales para el oficio

No lo creo, siempre y cuando el profesional la use con responsabilidad, ahora se está informando sin confirmar, sin verificar, ahí está el daño de estas herramientas, entonces es el uso el que determina su utilidad, su aporte al oficio y a la sociedad en general.