Construyen albergue para habitantes de la calle

En Cauca, 510 personas han sido atendidas por el proceso de reintegración. De ellas,  más del 70% ha realizado su servicio social.

Son 19 hombres y mujeres que apoyan semanalmente la misión de la Primera Iglesia Bautista de Popayán.

Son 19 hombres y mujeres que apoyan semanalmente la misión de la Primera Iglesia Bautista de Popayán.

Un grupo de 19 personas desmovilizadas de grupos armados ilegales, que están en proceso de reintegración con la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR), trabajan en la construcción de un albergue en la Primera Iglesia Bautista de Popayán, así como en la distribución de alimentos para la población vulnerable y en situación de calle, que recibe atención en esta comunidad cristiana.

Estas actividades hacen parte de las 80 horas de servicio social que deben prestar –sin  recibir remuneración alguna– las personas que se están reintegrando a la legalidad, como un aporte voluntario a la comunidad que los acoge, y como una muestra de su compromiso de cambio y de contribución a la convivencia y a la paz.

Alba* es una de las mujeres en proceso de reintegración que asiste las labores de cocina, aseo y atención para los adultos mayores. “La mayoría del tiempo he ayudado en la cocina. Cuando llega la hora de servir, estoy pendiente de que todo esté listo a tiempo, con la guía de los líderes. Ha sido una experiencia  muy bonita. Yo soy una persona muy noble, que me gusta servir mucho a la comunidad, pero en la vereda donde vivo no lo hago por temor de mi experiencia pasada. Acá, en cambio,  Dios me ha dado la oportunidad de darle afecto a los ancianos y de trabajar con amor”, cuenta esta joven mujer desvinculada de la guerrilla del ELN, donde permaneció por tres años.

Se espera que con estas labores de construcción y de solidaridad, que cuentan con el apoyo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Agencia de Estados Unidos para la Cooperación Internacional (USAID), cerca de 260 personas, la mayoría de ellos ancianos en situación de abandono, niños, niñas y personas víctimas del desplazamiento, sean los beneficiados directos.

“De los muchachos destaco la motivación, proactividad y el voluntariado. La reintegración es una oportunidad que nos merecemos todos, porque aunque nos hayamos equivocado, nunca el camino de las armas será el camino adecuado. Cuando yo hago lo que Dios me manda, Él me da lo que yo necesito”, afirma el pastor Cristóbal Ochoa, director de la Primera Iglesia Bautista de Popayán.

Según explica Yanneth Rivera, coordinadora del punto de atención de la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR) en el Cauca, este es el segundo servicio social que se adelanta en la Primera Iglesia Bautista. En el 2014, otro grupo de personas apoyó las labores de limpieza, atención a la población y preparación de alimentos.

“El servicio social es un ejemplo de cómo las personas en proceso de reintegración están emprendiendo acciones para beneficiar a la comunidad, dando un gesto de solidaridad y caridad con los abuelitos y con los niños que tanto lo requieren”, agregó la coordinadora regional de la entidad.