2018: Lo que está en juego

MARITZA ZABALA RODRIGUEZ

mazarito@uniandes.edu.co

Este 2018 que laboralmente recién inicia, tiene varias características que lo hacen clave para lo que vendrá en nuestra historia reciente: de un lado el gobierno Santos llega a su fin; por lo que esperar nuevas iniciativas o propuestas es utópico. Resta entonces hacer antesala al cumplimiento de los programas, planes y proyectos que, a la fecha, están en marcha.

Por otro lado, las campañas políticas están ya vivas, lo que debe cuestionarnos sobre ¿cuáles serán las políticas públicas del futuro gobierno? Tema de gran calado, pues mucho de lo que se promete en campaña puede ser realidad. Por ejemplo: Santos hace unos años, planteó destinar 10 % regalías para ciencia y tecnología, lo que se cumplió, pese a la desastrosa reglamentación al respecto, que hoy nos tiene sin un documento definitivo Conpes que la vertebre y sin una política, como tal, de ciencia y tecnología.

De ahí el énfasis, en la necesidad de generar y nutrir el debate colectivo en torno al diseño de las políticas públicas de quien llegue a la Casa de Nariño.

Muchos son escépticos y fatalistas, frente a lo que se vivirá en las próximas elecciones parlamentarias y presidenciales. Pues si bien es cierto que se pide a gritos el cambio de presidente y de congreso que ha estado sumido al ejecutivo, es a partir de su conformación del congreso, en marzo, que se podrá saber algo más sobre las preferencias del elector de cara a la elección del próximo presidente de la república, en mayo.

Personalmente considero que, pese a que los niveles de educación han mejorado, y con ellos hay una mutación en los oficios y el nivel de formación de los ciudadanos. Apenas damos pasos en pos de consolidar la rendición de cuentas o accountability, que debe ser cada vez más exigente. Por lo que, a la hora de escoger, cuando estemos en las urnas, procuremos hacerlo por propuestas que le generen a todos los que ahora habitamos en Colombia, nacionales y extranjeros, bienestar e impactos positivos en la calidad de vida, oportunidades de empleo, salud y seguridad.

Otro elemento que debe tenerse en cuenta es que, pese a los escándalos de corrupción, destapados y por destapar, así como a las malas prácticas que están en la agenda mediática, el voto de opinión es cada vez más fuerte, y gracias a la divulgación que hacemos en medios y redes, este se fortalece, en todos los segmentos de la población.

Por esto, lo que está en juego es bastante y existe incertidumbre en lo político, pues pese a las encuestas y gracias a la variedad de candidatos, ofertas y peticiones de coaliciones y movimientos, no se sabe quién va a ganar.

También hay muchas dudas sobre el proceso de paz, la medición de la pobreza multidimensional en el próximo censo, que no se hacía desde 2005, las estadísticas reales sobre los cultivos de coca, avances del proceso de reintegración y consolidación del territorio, que en otros días era de dominio de las FARC, y hoy, el ELN coopta mientras espera que llegue el siguiente gobierno.

En el ámbito económico, el 18 será un año difícil. El crecimiento que se estimó por encima del 3% al parecer y según los analistas, se espera, llegará al 2%. Además, la persistencia del accionar de grupos al margen de la ley: bandas criminales, disidencias de las Farc, Eln, la vigencia de la minería ilegal, el bajo nivel de empleabilidad, la alta informalidad, así como la compleja situación de Venezuela que aún no toca fondo y que obliga a muchos a cruzar la frontera hacia Colombia; impacta cada vez más en la economía nacional.

De ahí que los retos para oxigenar la vida democrática del país son altos: encontrar la verdad, como pilar de cualquier justicia no será fácil. Los impactos de la corrupción en las altas cortes, tardarán mucho tiempo en superarse, pese a lo cual se debe replantear la operación del estado, castigar la impunidad y apretarnos el cinturón para coadyuvar al país en este nuevo periodo. Mientras no entendamos que la percepción es la realidad y que al ciudadano de a pie, la paz debe serle cotidiana y cercana, estaremos lejos de recuperar la confianza en el gobierno y superar la pobreza.